Algunos cruzados de las Órdenes de Malta y San Esteve de Lotendo de Florencia en Orihuela.

 

 

 

 

Noticia sobre algunos cruzados de las Órdenes Militares de Malta y San esteve de Lotendo de Florencia en la ciudad de Orihuela.

 

 

Texto: Luis Miguel García y Lozano de Rocamora. Caballero del Santo Sepulcro de Jerusalén, Capítulo Noble de la Corona de Aragón.

 

 

 

  1. A modo de introducción

 

Este estudio se centra en la presencia de las órdenes italianas en la ciudad de Orihuela. Desde hace siglos, es común entre la nobleza ingresar y ser cruzados en una Orden Militar, como forma de tener una presencia activa en la vida espiritual, política y militar española, y a su vez este ingreso supone una forma de reconocimiento social y tradicional[i]. El ingreso en una Orden Ecuestre o de Caballería llevaba consigo (y hoy día aún conlleva) un expediente muy gravoso que requería de una serie de requisitos que, en ocasiones, venían dados por la propia familia, como es el hecho de la procedencia noble del postulante[ii].

 

Los protocolos notariales son fuente de numerosos datos sociales, ya que en ellos se recogen circunstancias personales, que por desgracia hoy día ya no se incluyen. Tras un examen de los diversos protocolos, a razón de una investigación más amplia, hemos conseguido encontrar la presencia en Orihuela de dos órdenes militares de las consideradas italianas[iii], como son la Soberana Orden de San Juan[iv] y la Orden de San Esteve de Lotendo de Florencia.

 

A día de hoy, las Órdenes Militares más conocidas son a nivel nacional las órdenes de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa[v], y a nivel internacional las del Santo Sepulcro[vi] y de Malta. Es acerca de esta última sobre la que versa este estudio en gran parte, junto a la Orden de San Esteve de Lotendo.

 

La Soberana Orden de Malta hoy en día, tras la del Santo Sepulcro de Jerusalén, es la más antigua  existente en el mundo. Por ser de sobra conocida su historia, no nos extenderemos en ella, pues podría dilatarnos más de lo debido, que no es el interés de este trabajo.

 

En la España de la Edad Moderna, salvo las más antiguas (Santo Sepulcro y Malta), las órdenes italianas tenían un prestigio muy inferior al de las españolas. Por ello, esta es la razón por la que encontramos muy poca presencia de las órdenes extranjeras en Orihuela, y en todo el territorio del Reino de Valencia. La importancia a nivel nacional que alcanzaron las órdenes militares españolas, la Sepulcrista y la Hospitalaria, fue tal que se tradujo en la posesión de amplios territorios[vii] y de templos, algunos con importancia casi de abadía[viii], creando incluso señoríos de maestrazgo[ix], que tuvieron un peso político notable.

 

Del mismo modo, la pertenencia a una orden suponía una posición legal a veces muy ventajosa que podía derivar incluso en sustraerse a la Justicia Civil, en favor de la propia jurisdicción religiosa de la primera, en la que se unían los dos estamentos privilegiados: la procedencia noble de sus miembros y el hecho de ser una orden religiosa. Los pleitos y casos protagonizados por caballeros de las órdenes sólo podían ser conocidos por los superiores (el maestre) de la misma,  en algunas ocasiones.

 

 

 

  1. La Soberana Orden de los Hospitalarios de San Juan de Rhodas, Jerusalén y Malta

 

 

La presencia en la ciudad de Orihuela de la Soberana Orden de Malta la hemos encontrado en un momento temporal muy avanzado. A diferencia de otras órdenes en las que localizamos una existencia temprana, como es el caso de la Orden de Calatrava[x]. La primera noticia sobre la de Malta la tenemos casi a mitad del siglo XVII. No quiero con ello decir que no hubiese una presencia anterior, sino que a día de hoy no he conseguido encontrar ningún precedente.

 

El dato temporal al que nos referimos trae causa del protocolo notarial otorgado por Josefa Vasques[xi] el 8 de mayo del año 1647 ante el notario Juan de Liñán[xii]. En él declara ser esposa de Pedro Fernández de Valenzuela, caballero de la Orden de Malta, natural de Murcia y deja heredera a su hija María Fernández de Vasques[xiii], esposa Gaspar de Rocamora, marqués de Rafal[xiv]. Sabemos que el matrimonio Fernández-Vasques residió probablemente en Orihuela, entre otras cosas porque doña Josefa Vasques otorgó testamento en la misma y mandó enterrarse en la capilla de su yerno.

 

La siguiente noticia que tenemos de un caballero de Malta es de frey Luis Rosell y Rocamora, hermano del Marqués de Rafal consorte[xv]. Nos parece curiosa la pertenencia de Luis de Rosell a la Orden de Malta y máxime habida cuenta que era hermano de un caballero de la Orden de Calatrava, hijo de un caballero de la Orden de Calatrava y nieto de un caballero de la Orden de Alcántara[xvi]. Es decir, de cruzados de órdenes españolas. Nos llama la atención que en el protocolo se incluye la mención de frey que es el tratamiento dedicado a los caballeros de órdenes militares. La noticia la obtenemos a raíz del protocolo otorgado ante Andrés Ximénez en 1696[xvii]. Además, se dice que frey Luis de Rosell es comendador de Mallén en la citada Orden de Malta, uno de los territorios propios de la Orden en la Corona de Aragón[xviii].

 

Nuevamente tenemos noticias de otro caballero de la Orden de Malta. En concreto, nos referimos a Pedro Dávalos (de Ávalos) y Pérez de Ayala y Faxardo (Fajardo)[xix], Conde de la Granja y Gran Castellán de Amposta[xx]. No hemos encontrado ningún protocolo otorgado por el citado caballero, aunque sí por su madre doña Violante de Rocamora y Maza, donde se le menciona como Conde de la Granja. La Condesa de la Granja era a su vez Señora de Novelda, de Moxcut y del Castillo de La Mola. Estuvo casada con Gabriel de Ávalos del que, en 1678, ya había enviudado. Es en este año, el 19 de diciembre, cuando otorgó testamento ante el escribano Pedro Osorio[xxi]. Ante el mismo notario otorgó codicilo al día siguiente. En el citado documento instituye heredero único a su hijo frey Pedro de Ávalos.

 

Pasados 55 años, en 1733, Violante de Rocamora otorgó otro nuevo codicilo, esta vez ante el notario José Martínez Rodríguez[xxii], donde vuelve a nombrar a su hijo Pedro de Ávalos y Rocamora de Maza, caballero de la Orden de Malta[xxiii] y a su nieto Pedro de Ávalos del que dice es menor de edad.

 

Ya en el siglo XVIII encontramos documentos en los que se hace referencia a un nuevo caballero de la Orden de Malta. Se trata del caso de Luis de Togores y Valenzuela. En el correspondiente protocolo[xxiv] se  menciona, que su hermano Juan de Togores es caballero de la Orden de Malta. Por un protocolo anterior otorgado ante Francisco Ribera[xxv] el 13 de enero, por sus hermanos José y Pere de Togores y Valenzuela, conocemos que estos eran frailes agustinos, y declaraban ser hijos de Luis de Togores e Isabel de Valenzuela, Señores de Jacarilla.

 

 

 

III. Orden de San Esteve de Lotendo, de Florencia

 

 

Revisando los diversos protocolos hallamos uno otorgado ante Miguel Martínez[xxvi], en el que comparece Rodrigo Torres y Rocamora, natural de Murcia, para hacer cartas matrimoniales con doña Áurea Bellvís, hija Cristófol Bellvís, quien dice ser caballero comendador de la Orden de San Esteve de Lotendo, en Florencia. Hay que recordar que esta orden, era una corporación propia de la Florencia de los Médici, quienes la crearon como orden suprema de su organigrama[xxvii].

 

Nada más hemos encontrado sobre esta pista, lo que nos hace sospechar que el progenitor no era oriundo de Orihuela, ni que el matrimonio vivió aquí, pues hay que recordar que era frecuente que se testase a veces hasta en lugares de tránsito, habida cuenta la poca esperanza de vida en aquellos años.

 

Finalmente, y para concluir, quiero llamar la atención sobre la vigencia de este tipo de corporaciones nobles, que pese a los requisitos y circunstancias que nos rodean, rodearon y rodearán, no somos más que hijos de Dios que orgullosos de nuestra estirpe y arraigados en nuestra fe, obramos al servicio del Padre Eterno.

 

 

DEUS LO VULT.

[i] La pertenencia a las Órdenes Militares venía dada por el hecho de sentirse herederos de la nobleza que participó en la Reconquista de España, o en la defensa de los Santos Lugares en las Cruzadas, siendo esto representado por el brocardo “nobleza obliga”.

[ii] Son numerosos los requisitos que se exigían y se continúan exigiendo para el ingreso en cualquier orden, entre ellos, la triple vertiente de la nobleza: nobleza de sangre, nobleza espiritual y nobleza de mente. Es decir, ser miembro de la nobleza (en ocasiones se exige nobleza en los ocho apellidos del propuesto para el ingreso como es el caso de Alcántara), una observancia recta y profesión pública e intachable de la fe católica y poseer una brillante carrera civil o militar. Además, hay que añadir numerosos requisitos que hacen bastante dificultoso entrar en las órdenes, procedimiento que lo que consigue es depurar.

[iii] Digo consideradas italianas, porque recordemos que la Orden de Malta tenía territorio y estado propio al arrendarles Carlos V la isla de Malta, en 1530, a cambio del pago anual de un halcón y su neutralidad en los enfrentamientos entre las naciones cristianas. Sobre este particular consultar: Fernández Álvarez, Manuel. Carlos V, el césar y el hombre. Espasa Calpe. Madrid, 2000. Gómez de la Bárcena, Esteban. «Carlos V, Malta y la Orden de San Juan de Jerusalén», en  Revista Caballeros de Yuste. 23 (Jaraíz de la Vera. 2011), pp. 32 y ss.

[iv] Hoy en día es más conocida como Orden de Malta. El nombre canónico es el de Soberana Orden Militar Hospitalaria de San Juan de Rhodas, Jerusalén y Malta. La Orden de Malta durante siglos ha sido denominada Orden de San Juan o del Hospital, ya que el Papa en su fundación le encomendó la custodia y atención del Hospital de Jerusalén, mientras que a la del Santo Sepulcro le encargó la custodia  de dicho lugar y del Calvario en Jerusalén, y a la Orden del Temple la del templo que existía justo delante del Santo Sepulcro, que constituía la basílica antigua, hoy muy reducida.

[v] A este respecto véase: García y Lozano de R.; Luis Miguel. “La presencia de la Orden Militar de Santa María de Montesa en la Orihuela Moderna, a través de sus protocolos notariales.”, en  Lux Hispaniarum. Revista de las Órdenes Militares. 7. (Real Consejo de Órdenes Militares y Fundación Lux Hispaniarum. Madrid, 2013). En prensa.

[vi] Sobre este particular: Tejada e Ybáñez, Eduardo Manrique. Datos para la historia de la Orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén en el Reino de Valencia. Orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén. Valencia. 2007.

[vii] Las órdenes tenían una distribución por zonas. El caso de la orden sepulcrista centraba su expansión territorial en Cataluña (Tortosa, Barcelona, etc.) y Aragón (Calatayud, Campanar en la actual provincia de Teruel, etc.), al igual que Malta que centralizó el poder en Amposta, donde además poseía el castillo por donación de Ramón Berenguer IV por la ayuda aportada por esta Orden. La estela territorial de las órdenes españolas se plasmó en lugares dispares: la Orden de Santa María de Montesa constituyó su centro en Montesa (Valencia) y en la propia capital del Reino de Valencia, donde construyó el conjunto del Temple; las órdenes de Calatrava y de Alcántara extendieron su poder territorial en las actuales provincias de Ciudad Real y Cáceres, dejando su estela incluso en los nombres de los pueblos que anteriormente pertenecieron a su señorío de maestrazgo. Tales como en Calzada de Calatrava, Torralbo de Calatrava, Bolaños de Calatrava, Carrión de Calatrava, que son algunos ejemplos de los nombres de localidades que forman parte de la comarca del Campo de Calatrava, donde precisamente tenía presencia dicha orden, al formar parte estos territorios de su Señorío. Del mismo modo, en la zona de Extremadura destaca Valencia de Alcántara, o la propia Alcántara que son ejemplo de este señorío por parte de la Orden de dicho nombre. Sobre la referencia a Campanar (Teruel), véase: Tejada e Ybáñez, Eduardo Manrique. Datos para la historia…, pp. 14-15.

[viii] Es el caso de la iglesia de Santa Ana en Barcelona y la iglesia de San Bartolomé y San Miguel Arcángel de Valencia para la Orden del Santo Sepulcro. Sobre este último particular, véase: Tejada e Ybáñez, Eduardo Manrique. Datos para la historia… Orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén. Valencia, 2007, pp. 14 y ss.

[ix] El Señorío de Maestrazgo era uno de los tres tipos existentes en el Antiguo Régimen, que coexistía con el Señorío Nobiliario y el Señorío de Abadengo. A este respecto, véase: gacto Fernández, E.; Alejandre García, J. A.; García Marín, J. M. Historia del Derecho. Laxes S. L. Fotocomposición. Ediciones. Arganda del Rey, 2003.

[x] Véase nota 5.

[xi] Josefa Vázquez del Castillo era señora de Cinco Alquerías.

[xii]  Archivo Histórico de Orihuela (A.H.O.). Protocolos Notariales de Juan Liñán. Año 1647, f. 633.

[xiii] El nombre completo era  María Manuela Fernández de Vázquez del Castillo.

[xiv] El marqués Gaspar de Rocamora, era caballero de la Orden de Santiago. Sobre este particular, véase nota 5.

[xv] Nos referimos a Jaime Rosell y Rocamora Ruiz de Masquefa, casado con  Gerónima de Rocamora y García de Lasa, marquesa de Rafal.

[xvi] Véase nota 5.

[xvii] Archivo Diocesano Orihuela. Fondo Cabildo Catedral (A.D.O.F.C.C.). Protocolos Notariales de Andrés Ximénez. Año 1693, f. 260.

[xviii] A este respecto remito a la posterior nota 20.

[xix] Con este nombre es con el que consta en el lienzo que forma parte de la colección de hijos ilustres de Orihuela y que lucen en los muros del Ayuntamiento de esta ciudad.

[xx] Hay que recordar que Amposta era un territorio que perteneció a la Orden de Malta por donación de Ramón Berenguer IV por la ayuda otorgada en la reconquista. Castellán era el título más alto que poseía el prior del Priorato que constituyó la Orden de Malta en Aragón, llamado Castellanía de Amposta, esta ciudad supuso el centro capital de dicho priorato que extendía sus territorios a otros lugares de Cataluña y Aragón, llegando el mismo al siglo XIX (hasta la desamortización de Mendizábal, en 1835). El título del prior, como ya se ha dicho es de castellán y no de castellano como se ha dado en llamar en ocasiones por una creencia errónea de que el nombre es propio de la lengua catalana y se relaciona con el gentilicio de Castilla. (Ejemplo del erróneo uso del rango lo vemos en el libro, por otro lado magnífico: Penalva Martínez, José María y Sierras Alonso, Manuel. Patrimonio Municipal Oriolano en el siglo XVIII. Inventario de bienes muebles e inmuebles. Ayuntamiento de Orihuela. Orihuela, 2007, pp. 47- 49. El castellán además de ser jefe del Priorato de Aragón era el jefe del Castillo de Amposta, de ahí la denominación del priorato como castellanía y de la figura máxima, el Prior, como castellán (el castellán es jefe de la Castellanía como el capitán lo es de la Capitanía). Además, el señorío se extendía no sólo a la tierra firme de Amposta, sino a sus límites marítimos (algo excepcional), incluyendo además otros territorios como las encomiendas de Alfambra, Aliaga, Ambel, Añón, La Almunia de Doña Godina, Ascó, Barbastro, Calatayud, Cantavieja, Caspe, Castellote, Castiliscar, Chalamera, Encinacorba, Huesca, Mallén, Miravete, Mirambel, Monzón, Novillas, Orrios, Orta, Samper de Calanda, Sijena, Torrente de Cinca, Torrente de Valencia, Ulldecona, Valencia (bailía), Villel, Villarluengo y Zaragoza. El título quedó de modo honorífico, pues el castellán trasladó su residencia a Zaragoza, en concreto al Palacio de la Zuda de dicha ciudad, que tomó el nombre de Castellanía, pese a ser un alcázar urbano en pleno centro de Zaragoza donado a la Orden de Malta por Alfonso II de Aragón. Pese a su residencia en la capital cesaragustana continuaba llamándose el prior como gran castellán de Amposta, cargo que llegaron a ostentar miembros de la dinastía Borbón.

[xxi] A.D.O. F.C.C. Protocolos Notariales de Pedro Osorio de la Plaza, 19 diciembre. 1678, s.f..

[xxii] A.H.O. Protocolos Notariales de José Martínez Rodríguez. Año 1733, f. 448.

[xxiii] Sabemos también de su pertenencia a la Orden de Malta, precisamente por el cuadro dispuesto en la Sala de Reuniones de Alcaldía del Ayuntamiento de Orihuela, citado en la nota 20, donde aparece retratado ataviado con el manto de Malta, portando el hábito y la cruz de Malta.

[xxiv] A.H.O. Protocolos Notariales de José Martínez Rodríguez. Año 1726, f. 108.

[xxv] A.H.O. Protocolos Notariales de Francisco Ribera, 13 enero 1695,  s.f.

[xxvi] A.D.O.F.C.C. Protocolos Notariales de Miguel Martínez, 20 noviembre  1601, s.f..

[xxvii] COSTA Y TURELL, Modesto; Reseña histórica de todas las órdenes de caballería existentes y abolidas. (Librería Española. Madrid 1858. Edición Facsímil. Librería París-Valencia. Valencia. 1998).

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