Carta abierta a S.A.R. Doña Máxima (con copia para los argentinos)

El Presidente del Movimiento Monárquico Argentino dirige unas letras a S.A.R. la Princesa Doña Máxima de los Países Bajos, quien, con motivo de la próxima abdicación de S.M. la Reina Doña Beatriz, se convertirá en la Reina consorte.



Por Mario Santiago Carosini
Presidente
MOVIMIENTO MONÁRQUICO ARGENTINO

Permítame SAR, doña Máxima que me tome el atrevimiento de escribirle unas sentidas líneas en mi doble carácter de argentino y cabeza del Movimiento Monárquico de mi país.

Permítame también que le dé ahora el tratamiento que en poco tiempo merecerá formalmente, “Vuestra Majestad”, creo que ello ya se encuentra en el sentimiento del pueblo neerlandés.

Sepa V.M. que su sola presencia en esta hermosa historia de amor y cuestiones de Estado que protagoniza con su Regio Marido, ha establecido un sólido lazo entre mi país, el de sus orígenes, y su país, el Reino de los Países Bajos, donde su corazón se ha posado.

Sepa V.M. que su sola presencia simplifica en extremo la labor cultural que realiza el Movimiento Monárquico Argentino, que se centra en mostrar a mis compatriotas y a los latinoamericanos, que se puede armar el rompecabezas institucional de una manera diferente a la república (que tenemos gracias a la influencia cultural norteamericana).

No hay vacíos culturales en el accionar del hombre.

Aunque no nos demos cuenta, detrás de nuestras acciones siempre hay una cultura que la sustenta. La televisión y hoy, Internet, son los medios tecnológicos que permiten este fenómeno acentuado y globalizado.

La letra entra fácil si se la calienta desde las emociones.

Y es, justamente, donde V.M. entra como principal protagonista, convirtiéndose en la flama que abre corazones primero, y mentes después.

Por eso he dicho más arriba: su sola presencia facilita la labor cultural de los monárquicos argentinos y de otras latitudes.

Para que V.M. vea hasta que punto llega su grata influencia:

Minutos después de que SM la Reina Beatriz diera al mundo la noticia de su abdicación, me acerque y le conté la nueva a mi querido padre, que recientemente ha cumplido 81 años. Se me quedó mirando por un rato con los ojos perdidos y distantes del Alzheimer que desde hace unos años cruelmente hace lo suyo. De a ratos me reconoce y de a ratos no. De repente, su semblante se le iluminó: ¡Máxima Reina! ¡Qué bueno!

Y se puso a llorar desconsoladamente de emoción, como un niño, abrazándome fuerte. Tuvimos así, mi padre y yo, gracias a V.M., extensos minutos de conexión emocional durante ese sentido abrazo. Ud. me lo trajo del otro mundo donde transita, al mundo vivo donde será Ud. coronada.

Esto es lo que los republicanos nunca pueden entender: las emociones al servicio de las instituciones, como bien lo sabe V.M., por las tareas que ha venido cumpliendo en su país junto a su Esposo y por las que cumplirá a partir del 30 de abril próximo…

El mundo está en crisis y muchos, tratando de llevar agua para su molino, aprovechan para descargar sus resentimientos contra la institución de la monarquía que V.M. dignamente representa.

Por lo tanto, aprovecho esta oportunidad para efectuar algunas reflexiones que corren, por supuesto, bajo mi exclusiva responsabilidad y en nada la comprometen a V.M.

Resulta importante hacer entender que nosotros no somos antirrepublicanos ni anti nada. Venimos a sumar y no a restar. Los odios entorpecen la comunicación entre las personas y signan de tragedia la historia universal.

Gracias a V.M., ahora mis compatriotas podrán entender más fácilmente desde la razón y desde el corazón que la república es un sistema organizado bajo la premisa de un error institucional garrafal: que es confundir al Gobierno con el Estado, ya que todos sabemos que el presidente de cualquier república latinoamericana es, a la vez, Jefe de Gobierno y Jefe de Estado.

Un presidente se erige pues, en el Controlado y el Controlador de si mismo.

Se erige en la parte y en el todo, simultáneamente.

¿Cómo es posible esta idea institucional republicana de que el presidente puede ser abogado defensor (Gobierno) y juez (Estado), al mismo tiempo?

Sepa V.M. que es el día de hoy que no entiendo cómo prestigiosos juristas pueden apoyar semejante absurdo institucional, contrario a la más elemental esencia del ser humano.

V.M., por supuesto lo entiende, pues como Reina Consorte, en esa tarea de representar al Estado, Ud. acompañará digna y profesionalmente a su Esposo, pues se ha venido preparando concienzudamente para ello.

Muchos son monárquicos por tradición.

Yo no.

Mi monarquismo brota del más elemental, crudo y simple sentido práctico.

Soy monárquico porque creo firme y especialmente para Latinoamérica, que allá donde la república es problema, la monarquía es solución.

Creo firmemente en que la monarquía es el futuro y la república es el atraso, como bien lo demuestra toda Latinoamérica.

Y la república es atraso porque intenta mezclar conceptos antitéticos que la práctica indica que no deben mezclarse: hasta un niño sabe que Gobierno y Estado no son lo mismo. Pero los juristas republicanos pretenden hacernos creer lo contrario.

Pretenden hacer alquimia institucional y, como el aprendiz de hechicero, lo único que logran es sufrimiento y miseria.

El problema es que, cuando Gobierno y Estado se confunden, de esa suma nace inmediatamente un exceso de poder que termina en dictadura “legitimada” en los hechos.

Por ello en la republica cada acto comicial es la firma de un cheque en blanco de la ciudadanía para el Gobierno electo de turno y éste, inmediatamente que es erigido en ganador, invariablemente tomará por asalto las estructuras del Estado.

Precisamente ese es el concepto erróneo contra el cual tenemos que luchar para defender la libertad y la dignidad humana: los dictadores confunden en su persona Gobierno y Estado.

No es casualidad sino causalidad, que los dos dictadores y genocidas más grandes del siglo XX hayan surgido de sendas repúblicas.

Hitler fue el hijo dilecto de la república alemana de Weimar, surgida de las cenizas del imperio alemán, derrotado en la Primera Guerra Mundial, y Stalin, hijo dilecto de la U.R.S.S.(Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), también surgida por la misma época.

Porque tengo esta perspectiva es que valoro el rol importante que V.M. tiene hoy dentro de una institución que defiende eficazmente los derechos humanos, la libertad, la verdad y la dignidad en sus más altos sentidos filosóficos y prácticos.

La función de todo Rey/Reina, es esencialmente moderar, arbitrar.

Y en en la tarea de moderador, a veces es más importante LO QUE NO PASA que aquello que sucede.

El moderador evita la rencilla; luego cuando el moderador cumple bien su tarea, no hay peleas.

Pero la situación de NO PELEA, no es fácilmente percibible. No es fácilmente visible.

La tarea cultural de la institución que presido es, precisamente esa: hacer visible y percibible lo que hoy por prejuicio, ignorancia o mal intención, no lo es.

La república forma parte de una involución institucional que se caracteriza por la ausencia de un Poder Moderador (La Corona), que haga lo suyo de manera correcta. Y este error transformado en tragedia, lo podemos observar en la historia de todos los países.

Como consecuencia de esta ausencia, permítame señalarle un hecho curioso y habitual que en el Reino de los Países Bajos no sucede, por obra de la institución que V.M. representa:

En Latinoamérica los gobiernos de jure y los gobiernos de facto se manejan de la misma manera; ambos ignoran al Parlamento.

Los unos porque gobiernan a través de Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) sin el concurso del Parlamento.

Y los otros, porque directamente lo cierran.

En esto del ejercicio del poder moderador, el caso de España es emblemático y sumido en la tragedia.

Como V.M. sabe, el 14 de abril de 1931 dio comienzo la Segunda República Española.

La total ausencia del Poder Moderador encarnado por el Rey hizo que las pasiones, los odios y los resentimientos mal arbitrados y menos aún moderados por el presidente de entonces terminaran en tragedia.

Los odios así exacerbados por la república sin Poder Moderador del Rey desencadenaron en poco más de 5 años la guerra civil española (1936-1939) con el horror de alrededor de un millón de víctimas y 3 años de enfrentamiento fratricida.

Han pasado 37 años desde que SM el Rey don Juan Carlos I ejerce la jefatura del Estado y por tal, como dice la Constitución española de 1978 en su articulo 56.1 “…arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones…”

Esta función que ha venido cumpliendo SM el Rey ha sido exitosísima hasta hoy:

No ha habido una nueva guerra civil, después de casi 4 décadas. Puedo sospechar en base al pasado que si el franquismo hubiese desembocado en república la historia sería otra…

Es decir, ya han pasado 37 años exitosos del ejercicio profesional de la moderación que hace el Rey español, en base al Poder Moderador que le confiere la constitución y las leyes.

Y no podemos decir que los enconos se hayan apagado en España…

En las monarquías es tan importante lo que pasa como lo que no pasa.

¿Y que hay respecto de este punto en el Reino de los Paises Bajos?

¿Ha habido guerras civiles, violaciones aberrantes de los derechos humanos o gobiernos de facto, en los últimos 100 años?

Por supuesto que no.

Y es absoluto mérito de la Corona neerlandesa, en ejercicio del Poder Moderador propio de la institución monárquica.

Este poder es inexistente en la república, esto porque nadie puede ser DT del Real Madrid o del Barcelona (Gobierno), y Arbitro (Estado) de un partido de fútbol, todo al mismo tiempo.…

Muchos de mis compatriotas ignoran que V.M. tendrá súbditos americanos.

Muchos de ello no saben que también forman parte del Reino de los Paises Bajos en el Caribe neerlandés, las islas BES (Bonaire, San Eustaquio y Saba) y las de Aruba, Curazao, y San Martín (parte sur porque la parte norte pertenece a Francia).

V.M. creo que como último párrafo vale una reflexión final y una posible propuesta de mejora en las funciones de los reyes en su carácter de jefes de Estado.

Sabemos que estamos viviendo una crisis mundial económica básicamente ocasionada por un endeudamiento excesivo alentado por los políticos tanto en las repúblicas como en las monarquías.

Sabemos de Vuestra sensibilidad por los sufrientes de esta situación y tenemos ideas que podríamos aportar en este punto.

El horizonte de los reyes es la próxima generación.

El Estado es la Nación jurídicamente organizada.

Como jefes de Estado Vuestras Majestades representan el concepto histórico de Nación que es la dinámica del pueblo en su pasado, presente y futuro.

Allí está la clave del próximo peldaño constitucional de la superación de la monarquía como institución de la nueva era.

Los reyes, como jefes de Estado profesionales que son, deben tener la capacidad constitucional de controlar el endeudamiento indiscriminado de los países en que incurren los políticos de turno.

Creo con la crudeza que demuestra la realidad que el horizonte de los políticos nunca va más allá de la próxima elección y en pos de ganarla no dudan en dejarse tentar por la demagogia y el endeudamiento excesivo para financiarla.

En esto quiero señalar un defecto que encuentro en todas las constituciones monárquicas: no se le da al Rey la facultad de representar a los ciudadanos del futuro.

Las actuales cartas magnas no le dan al jefe de Estado profesional (Rey) la tarea de controlar ese endeudamiento indiscriminado ocasionado por los políticos, que pagarán las futuras generaciones.

Concretamente, a SM el Rey Juan Carlos de España se lo culpa hoy por no ejercer funciones que la Constitución Española le veda taxativamente.

Hay un defecto en la representación que debe subsanarse!

Y los indicados para ejercer esa representación son Vuestras Majestades.

Como punto de partida para aportar sobre este punto ponemos a Su disposición nuestro Proyecto de Constitución del Reino de Argentina que incluye ese importantísimo punto y nueva función de la Corona dentro del capítulo “De la protección efectiva de las generaciones futuras desde el aspecto económico-financiero por parte de la Corona”.

Podemos aportar muchas ideas institucionales respecto de este importantísimo ítem y me pongo personalmente a Vuestra disposición.

Desde el Movimiento Monárquico Argentino hacemos un análisis institucional de las crisis, es decir, siempre buscamos las reglas de juego institucionales que las producen y tratamos de aportar hacia su corrección…

Un viejo proverbio dice: mejor es proteger y mejorar lo que tenemos y no añorarlo después de haberlo perdido…

Por todo lo dicho, V.M., les deseo a Ud. y a su Regio Esposo un exitoso reinado, que Dios bendiga a S.M. la Reina Beatriz y a todo el pueblo holandés.

A sus pies…

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