EL IDIOTA III: Fabián Picardo.

José Escuder analiza la incoherencia del Ministro principal del peñón de Gibraltar: socialisto como él solo y burgués como nadie…

 

 

Texto: José Escuder. Después del éxito obtenido por dos reyes del chollo frito, como son Willy Toledo y Ramoncín, en la Galería de los Idiotas de Numen ha aparecido otro personaje escalando puestos con la misma fuerza que Georgie Dann en los 40 Principales. Y esta vez no se trata de un español avergonzado de serlo, sino de un español encantado de ser inglés: Fabián Picardo, cuyo apellido –of course- no admite discusión sobre su innegable britanicidad. Y a diferencia de la mayoría de políticos, que suelen escalar puestos más por deméritos ajenos que por méritos propios,  el actual ministro principal de Gibraltar se ha ganado el suyo a pulso en nuestra galería. Y es que, acostumbrados como estamos los españoles a que nuestros políticos lleguen al poder gracias a los enchufes de sus amigos, resulta que el señor Picardo no ha necesitado la ayuda de nadie para llegar él solito a ocupar un honorífico tercer lugar en esta Galería de Idiotas donde cada día que pasa resulta más complicado votar, porque cada día que pasa hay más aspirantes. “¿Y qué requisitos se necesitan para poder desfilar en tan ilustre pasarela?”, nos preguntó hace poco un amable lector de Numen. Pues el perfil del candidato es muy simple: una hoja de servicios intachable donde quede patente su brillante ignorancia, su brillante torpeza, su brillante vagancia y unas ganas irresistibles de llamar la atención a toda costa. En el caso de nuestro protagonista, como reside fuera de la península, en vez de hacer el ridículo a toda costa, se le permite hacerlo a todo peñón. Porque Fabián Picardo, además, es un socialista convencido. Tan convencido de sus ideas y tan comprometido con los pobres, que a la hora de comprarse una casita en España, en vez de buscársela en un barrio donde abundan trabajadores de la SEAT, se la compra en una urbanización donde abundan los banqueros y aristócratas, como Sotogrande, una de las urbanizaciones más “pijas”, siguiendo la terminología socialista, que hay en España. “Pero tendrá pisito en algún barrio pobre, aunque sea para disimular”, se preguntará algún lector. Pues sí: tiene un modesto pisito en una urbanización tan modesta como la de Benahavís, en Marbella, cuyo coste supera lo que gana un trabajador de la SEAT en toda su vida, intereses del banco no incluidos.

 

Por tanto, la pregunta que tendríamos que dirigirle, tanto a él como a los rubalcaveros españoles, es muy simple: ¿qué hace un socialista presidiendo un paraíso fiscal? O dicho de otra manera: ¿qué hace un socialista europeo presidiendo un territorio que está fuera de la unión aduanera de la UE, que está excluido de la política agraria común, que está excluido de la armonización del IVA, que no destina ningún ingreso de aduanas a la UE, y cuyas instituciones financieras pueden prestar servicios en toda la Unión Europea sin tener que solicitar permisos en los estados miembros donde operan?  ¿Qué hace un socialista bendiciendo esta orgía financiera? ¿Qué hace un defensor del proletariado dirigiendo un territorio donde hay más empresas que trabajadores, más casinos que ludópatas y más tabaco de contrabando que fumadores? ¿Qué hace un enemigo del capitalismo enriqueciéndose con todo esto? ¿Es esta la manera en que un discípulo de Lenin debe luchar contra la propiedad privada y la desigualdad de clases? ¿Así se canta el himno de la Internacional: levantando el puño con una mano y poniendo el cazo con la otra? ¿Tenía razón Frank Dane cuando decía que si consigues que todos los tontos estén de tu parte, podrás conseguir que te elijan para cualquier cosa? ¿Es esto lo que recomendaba el autor de El Capital? ¿O quizá los socialistas del siglo XXI están convencidos de que dicho libro lo escribió alguno de los hermanos Marx?  Y para finalizar, como diría Groucho: ¿por qué los socialistas se pasan la vida declarando la guerra a los banqueros, si cuando llegan al poder están todos los fines de semana compartiendo palos de golf con ellos?

 

Por todo esto y mucho más, el señor Picardo ha conseguido uno de los primeros puestos en la Galería de Numen. Pero el premio al Idiota del Mes, en esta ocasión no lo va a poder disfrutar él solo. Lo va a tener que compartir con todos esos ingleses que insisten en enviarnos portaviones al Peñón, a pesar de no tener ni idea de en qué continente se halla Gibraltar.

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