El Origen de la Monarquía en la actual República de Lituania, cuna de la Monarquía Constitucional

L. JAKAVICIUS, perteneciente a una prestigiosa familia lituana, nos ilustra sobre el origen, desarrollo y posteriormente desaparición de esta interesantísima monarquía europea, así como de su nobleza, reconocida esta última por la actual República Lituana en la Real Unión de la Nobleza Lituana.



Texto: LIUDVIKAS JAKAVICIUS-GRIMALAUSKAS, director y Presidente de Lietuvos Naujienos LLC-. Fotos: LBKS -Real Unión de la Nobleza Lituana:  http://www.lbks.lt/.

El Gran Ducado de Lituania es ahora una moderna y democrática República, orgullosa de su pasado como una gran monarquía medieval. La República de Lituania o simplemente Lituania, Lietuvos Respublika en lituano, es un pequeño país del Norte de Europa que goza de una larga tradición como nación independiente europea y cristiana. A pesar del sufrimiento de sus conciudadanos por las dos ocupaciones que sufrió, primero por parte del Imperio Ruso y más adelante por la Unión Soviética, mismas en las que se trató de exterminar la cultura lituana en su totalidad (historia, lengua, tradiciones y un largo etcétera), en la actualidad, puede vanagloriarse de ser un Estado social -demócrata, miembro de la Unión Europea y de la OTAN, poseedor una de las tasas de crecimiento más altas de Europa y agraciado con un gran legado histórico vinculado a la monarquía.

El origen de la monarquía y por lo tanto de los títulos nobiliarios en Lituania, tiene como referencia el sistema feudal de la sociedad medieval, al igual que en el resto de Europa. La monarquía lituana remonta sus orígenes en el Gran Ducado de Lituania, un colosal Estado medieval que nació en 1219. La primera referencia de la palabra Lituania, como nación, proviene de unos manuscritos medievales de origen germano denominados “Los anales de Quedlinburg”, escritos en el monasterio de Quedlinburg (Alemania) en el año 1009. En “Los anales de Quedlinburg” se encuentra escrita toda la historia del Sacro Imperio Romano Germánico. El documento original desapareció, pero sobrevive una copia realizada en el siglo XVI que se encuentra en Dresde (Alemania). Las principales Casas Reales que reinaron en el Gran Ducado de Lituania fueron Casa de Mindaugas (1236 -1285), Casa de Gediminas (1285 -1440), Casa de Jagiellon (1440 -1569), Casa de Poniatowski (1764 -1795) y Casa de Wurtemberg , ésta última reinante únicamente durante unos meses en el año 1918.

Hasta el nacimiento del Gran Ducado de Lituania en 1219, en sus territorios se practicaba el paganismo (al igual que en los países nórdicos) y su territorio estaba habitado por diferentes tribus bálticas, asentamientos de origen prusiano y con fuertes lazos con Escandinavia (vikingos). En 1219 Mindaugas, un guerrero de origen balto, fundó el Gran Ducado de Lituania en las tierras que había conquistado, autoproclamándose Gran Duque de Lituania. El 6 de julio de 1253, Mindaugas se convirtió oficialmente en el primer Rey de Lituania, siendo coronado por el Papa Inocencio IV como Mindaugas I, Rey de Lituania. Con el reinado de Mindaugas, precursor del Estado lituano, Lituania dejo el paganismo y pasó a convertirse en un pueblo católico denominado Reino de Lituania.

Mindaugas reinó hasta su muerte en 1263, cuando fue asesinado por su sobrino Trenoita, quien disolvió el Reino de Lituania para reestablecer el Gran Ducado de Lituania, pero nuevamente como un Estado pagano.

En 1264 Vaisvilkas, hijo de Mindaugas, derrocó a su primo Trenoita y recuperó el trono de su padre, restableciendo el catolicismo y convirtiéndose oficialmente en Gran Duque de Lituania, aunque en 1267 abdicó en favor de Shvarn para dedicarse a la vida monástica. Shvarn era el hijo de Daniel Románovich, Rey de Galitzia (Galicia en castellano), un reino que abarcaba parte de lo que hoy es Ucrania y la República de Polonia. Los Románovich eran parientes políticos de la primera dinastía Mindaugas, ya que Daniel Románovich estaba casado con una hermana del Rey Mindaugas I. Esta abdicación en favor de Shvarn se dio con motivo del matrimonio de Shvarn con la hermana de Vaisvilkas, hija del Rey Mindaugas I y de la que no consta su nombre en la historia.

Lamentablemente, algunos fragmentos y documentos relacionados con la historia de Lituania han sido destruidos en las guerras y sobretodo, durante las dos ocupaciones de Lituania, primero por el Imperio Ruso y después por la Unión Soviética.

Al morir Shvarn en 1269, el Gran Ducado de Lituania fue invadido por Traidenis (según algunos historiadores hijo no reconocido de Mindaugas), noble de Aukstaitija, noroeste de la actual República de Lituania, quien reinó hasta 1282, año en que fue destronado por Daumantas.

El Gran Duque de Lituania Daumantas perteneció a la Casa de Gediminas, sin embargo, no consta cuál era su lugar en la Familia Real y cuál era exactamente su parentesco con su antecesor Traidenis.

En 1285, tres años después de acceder al trono, Daumantas fue asesinado y Butigeidis, su verdugo, accedió al trono, convirtiéndose en el primer monarca de la Casa de Gediminas, que se mantuvo al frente del Estado lituano hasta 1440, contando a lo largo de su historia con doce monarcas.

La Casa de Gediminas es la más representativa de todas las que han reinado en el Gran Ducado de Lituania. De hecho, el pleno apogeo en la historia de Lituania fue el reinado de Vytautas el Grande (1350 1430), perteneciente a la Casa Gediminas. El imperio lituano en aquella época era de más de 1.000.000 de kilómetros cuadrados y era uno de los más poderosos del continente europeo.

Bajo el reinado de Vytautas el Grande, los lituanos con sus aliados (polacos) destruyeron en 1410 el gran poderío de la Orden Teutónica (Deutscher Orden) en la gran batalla de Tannenberg -Grünwald, la mayor batalla librada en suelo europeo durante todo el siglo XV. Gracias a la derrota de la Orden Teutónica (Deutscher Orden), años más tarde nació el Ducado de Prusia (perteneciente a Polonia y Lituania), Estado predecesor del Reino de Prusia, pueblo precursor del Imperio Alemán.

En 1440 nació la Casa Jagiellon y fue creada por Jogaila (más tarde conocido como Wladyslaw II Jagiello), Gran Duque de Lituania, hijo de Algirdas, Gran Duque de Lituania perteneciente a la dinastía Gediminas. El Gran Duque Jogaila creó su propia Casa -Dinastía por sus diferencias con la familia Gediminas y aprovechando su matrimonio con Santa Eduviges I de Anjou, Reina de Polonia, convirtiéndose así en Rey consorte de Polonia. Su esposa era hija de Luis I de Anjou, mejor conocido como Luis el Grande, Rey de Hungría, Croacia y Polonia. El Reino de Polonia fue la herencia que dejó Luis I de Anjou a su hija Santa Eduviges I de Anjou. En 1399, Santa Eduviges I de Anjou falleció y Jogaila se convirtió en Rey de Polonia. Aunque no era oficial, Lituania y Polonia eran prácticamente un sólo Estado, ya que Jogaila, finalmente conocido como Wladyslaw II Jagiello, era Gran Duque de Lituania y Rey de Polonia. La Casa Jagiellon fundada por Jogaila reinó en Lituania y Polonia hasta 1572, contando con cinco monarcas a lo largo de su historia.

En 1569, se formó la Mancomunidad Polaco -Lituana, la primer monarquía constitucional en la historia de la humanidad. Fue fundada por Sigismund II Augustus, Gran Duque de Lituania y Rey de Polonia (Casa de Gediminas -Casa Jagiellon). Sigismund II Augustus fue hijo de Jogaila (Wladyslaw II Jagiello) y de Santa Eduviges I de Anjou. La Mancomunidad Polaco -Lituana fue una extensión de la unión polaco -lituana que existía de forma extraoficial desde 1440, año en que la Casa Gediminas se unió con la Casa de Anjou y ambos países pasaron prácticamente a formar un único Estado, así como una nueva Casa -Dinastía: Jagiellon. La mancomunidad era uno de los más grandes y poblados Estados de Europa y durante dos siglos mantuvo constantes guerras con Livonia, Moscovia, Imperio Otomano y Suecia. Actualmente, abarcaría Polonia, Lituania, Bielorrusia, Kaliningrado y partes de Letonia, Estonia, Rusia, Moldavia, Eslovaquia y Ucrania. Según los acuerdos de cohesión, ambos países mantuvieron su cultura y los idiomas oficiales del reino o mancomunidad fueron el latín, el polaco y el lituano.

Los orígenes de la monarquía constitucional comenzaron con la denominada “Szlachta” o “democracia de los nobles”, fundada por Sigismund II Augustus (Casa de Gediminas o Casa de Jagiellon Casa de Anjou). En dicha forma de gobierno, los nobles podían llegar a censurar un Decreto Real mediante su voto y la nobleza representaba el 10% de la población, un gran número si lo comparamos con la nobleza de otros países europeos, donde los nobles no superaban al 2% de la población. En 1573, tras el fallecimiento de Sigismund II Augustus y siguiendo con la “Szlachta“, la nobleza polaco -lituana eligió como nuevo Rey a Jean de Monluc, hijo de Enrique II de Francia (Casa Valois, predecesores de los Habsburgo). Tal decisión fue tomada para asegurar el apoyo militar de Francia contra los constantes ataques del Imperio Ruso y del Imperio Otomano. Al acceder al trono de la mancomunidad, Jean de Monluc pasó a llamarse Henryk Walezy y la mancomunidad fue reinada por siete castas diferentes durante su existencia.

Dos siglos después de la creación de la Mancomunidad Polaco -Lituana y ya con las primeras bases demócratas de Europa, provenientes de la “Szlachta”, el 3 de mayo de 1791, nació oficialmente la primera monarquía parlamentaria de la historia, con la Constitución del 3 de mayo de 1791, la primera constitución europea y la segunda constitución del mundo tras la de los Estados Unidos de América. En esta constitución se limitó el poder de la nobleza, se modifico el censo electoral para que todos los ciudadanos pudieran votar (exceptuando las mujeres) y se creó un parlamento bicameral, constituido por diputados y senadores, siendo el senado presidido por el Rey.

En 1772, comenzaron las denominadas “particiones de la Mancomunidad Polaco -lituana” que fue la repartición obligada de la mancomunidad entre Rusia, Austria y Prusia (la Prusia germanizada, no su rama báltica), aprovechando la debilidad del Estado Polaco -Lituano de Estanislao Augusto Poniatowski, quien además era fiel admirador de Catalina la Grande. En 1772 se estipularon las condiciones del desmantelamiento del Estado Polaco -Lituano y durante este periodo las estructuras gubernamentales llevaron a la eventual desaparición del país. Tras la fulminación de la mancomunidad, el Gran Ducado de Lituania pasó a manos del Imperio Ruso en 1795, convirtiéndose Catalina la Grande en Gran Duquesa de Lituania.

Aunque el Gran Ducado de Lituania conservó su nombre, Catalina la Grande intentó poner fin a la cultura lituana, tratando de eliminar la lengua e historia del pueblo lituano. Durante su reinado, gran parte de la nobleza lituana perdió sus títulos, tierras y privilegios en general.

Los polacos pudieron conservar su autonomía con el Gran Ducado de Varsovia, aunque la partición de la Mancomunidad Polaco -Lituana también fue ofensiva para Polonia, ya que su superficie quedó reducida a poco más de 200.000 kilómetros cuadrados, con 4.000.000 de habitantes y con una sociedad en penosas condiciones económicas.

El 16 de febrero de 1918 el Gran Ducado de Lituania fue liberado del Imperio Ruso por el Reichswehr (Estado precursor del Tercer Reich) y recibió diversas propuestas del mismo para incorporar Lituania al Imperio Alemán, ya que el Reichswehr quería unificar Alemania y Lituania fue uno de los Estados fundadores de Prusia, nación precursora del Imperio Alemán. Los lituanos se opusieron a esta idea y decidieron conservar su independencia, mediante la creación de una monarquía constitucional independiente. En agradecimiento al Reichswehr y al pueblo alemán, el 4 de junio de 1918, el Consejo Lituano de Vilna votó a favor de ofrecer el trono de Lituania a Wilhelm Karl Florestan Gero Crescentius, Príncipe de Wilhelm, Duque de Urach y Conde de Württemberg. El 23 de julio de 1918, el Príncipe de Wilhelm aceptó la oferta y pasó a ser Mindaugas II, dando lugar nuevamente al Reino de Lituania, creado en 1253 por el Papa Inocencio IV cuando coronó a Mindaugas I, Rey de Lituania. El nuevo Reino de Lituania fue una monarquía constitucional de corta vida, pues el 2 de noviembre de 1918 el Consejo Lituano de Vilna decidió disolver la monarquía, ya que quería más autonomía frente al Reichswehr, dando origen a la primera República de Lituania, siendo su primer Jefe de Estado Antanas Smetona, considerado el padre del nacionalismo lituano y uno de los más fervientes opositores a la ocupación del Gran Ducado de Lituania por parte de Catalina la Grande, así como de la “unión” de Lituania al Reichswehr.

A pesar de que Antanas Smetona pudiese ser considerado un “republicano”, como Jefe de Estado apoyó la creación de la Real Sociedad de la Nobleza Lituana (Lietuvos Bajoru Karaliskoji Sajunga), cuyo objetivo inicial fue regular y mantener vivos los títulos nobiliarios de los nobles pertenecientes a las Casas Reales de origen lituano que reinaron Lituania a lo largo de su historia. La Real Sociedad de la Nobleza Lituana (LBKS) mantuvo sus actividades hasta 1940, año en que la República de Lituania entró en la Segunda Guerra Mundial.

Poco antes de finalizar la Segunda Guerra Mundial y tras una mala interpretación del Pacto Molotov – Ribbentrop por la Unión Soviética, la República de Lituania fue ocupada por los soviéticos y pasó a ser la República Soviética Socialista de Lituania. Durante más de un siglo y medio de ocupación rusa (tomando en cuenta las dos ocupaciones) y de un intento puro y duro de “rusificación”, la Real Sociedad de la Nobleza Lituana (LBKS) se mantuvo inactiva, aunque sus ex -miembros se seguían reuniendo de manera clandestina, al igual que muchos intelectuales lituanos. En todo ese tiempo la policía soviética, con ayuda del ejército rojo, realizó sistemáticamente horribles deportaciones en masa de los habitantes de Lituania a Siberia y regiones árticas de la Unión Soviética, incluyendo a muchos nobles e intelectuales. Desde el año 1941 hasta 1990 se deportaron más de 500.000 lituanos, siendo equiparable la violencia del régimen Nazi con la violencia del régimen Comunista, aunque históricamente no los juzguen por igual. Desde el punto de vista del derecho internacional, Lituania fue considerada jurídicamente existente e independiente, de hecho algunos países como El Vaticano, Reino Unido, España, Francia, Canadá o Estados Unidos no reconocieron la anexión de Lituania a la Unión Soviética y de una u otra manera, continuaron manteniendo relaciones diplomáticas con sus representantes en el exilio.

En 1988, se formó el Movimiento Lituano por la “Sajudis” (movimiento político en pro de la independencia), que triunfó en las elecciones de 1989 en el congreso de los diputados de la Unión Soviética. En 1990, Vytautas Landsbergis fue elegido como presidente, proclamando la independencia de Lituania el 11 de Marzo de 1990 y por lo tanto la segunda república. Hubo una dura réplica soviética (ocupación militar de Vilna), cuya consecuencia fue la matanza de trece civiles en mayo de 1990. Tras un fallido golpe de estado en Moscú en agosto de 1991, la independencia del país fue reconocida internacionalmente. La República de Lituania fue el primer país en recuperar su libertad, por lo que con su independencia, se consolidó la caída de la Unión Soviética. En el año 2004 y tras haber realizado con éxito grandes reformas económicas, políticas y sociales, la República de Lituania se convirtió en miembro de pleno derecho de la Unión Europea, acercándose de nuevo a sus raíces europeas.

Como República, la legalización de los antiguos títulos nobiliarios han quedado en manos de la Real Sociedad de la Nobleza Lituana (Lietuvos Bajoru Karaliskoji Sajunga), confederación fundada 1918, paralizada desde 1940 y que en 1997 restableció sus funciones, siendo legalmente reconocida por el Seimas (Parlamento) con el registro número 300 -155 -797. Actualmente, la asociación no concede nuevos títulos nobiliarios y únicamente reconoce y certifica los títulos nobiliarios que fueron concedidos por las Casas Reales de origen lituano que reinaron su territorio a lo largo de su historia. Su sede se encuentra en el Palacio Trakai Voke, residencia que perteneció al Conde J. Tiskeviciaus y que se halla situada a pocos kilómetros de Vilnius, actual capital de Lituania.

Por último, solo puedo agregar que escribiendo el presente artículo sobre la historia de Lituania, concretamente de nuestro pasado como monarquía, hoy me siento congratulado y orgulloso de la lucha de miles de lituanos que, como mi bisabuelo Liudvikas Jakavicius -Lietuvanis (escritor, editor, director de teatro y banquero), contribuyeron a conservar nuestra historia y a luchar por la libertad de expresión en unos tiempos políticos en los que el sometimiento los orillaba al hermetismo por defender sus ideales y que por supuesto, sus legados influyeron también para que tantos sacrificios transmitieran la fortaleza a todos sus compatriotas para recuperar nuestra libertad como patria. Gracias a toda esa gente, Lituania goza hoy de una democracia consolidada y con unas bases históricas sólidas, en las que la monarquía y la nobleza marcaron una parte importantísima en la historia gracias a sus grandes aportaciones en el desarrollo de nuestro país y de Europa, con hechos tan importantes como el haber sido la primera monarquía constitucional del mundo, es decir, el inicio de la democracia en Europa. La historia es la esencia de un país y un país sin historia, es un país que olvida sus errores y por lo tanto, los vuelve a cometer, evitando así su desarrollo. ¡Viva la historia! ¡Viva Lietuva! ¡Viva Europa!

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