Hace cien años: Fallecimiento de Don Luis Téllez-Girón, Duque de Osuna

La triste pérdida se produjo a consecuencias de un virus exantemático contraído al visitar, como Hermano del Refugio y Piedad, a los pobres enfermos.

 



(La ilustración española y americana 6-IV-1909)

“Aunque el Duque de Osuna, D. Luís Téllez Girón, por la antigüedad de su ascendencia en lo heráldico y por la grandeza de los recuerdos de su raza en lo histórico, debe tener derecho, al morir á un gran entierro, ello es que nuestros tiempos exigen para ello, más que títulos, prendas personales, sobre todo para la Prensa democrática, y ésta se descubre con respeto ante el túmulo del magnate muerto del tifus exantemático contraído al visitar, como Hermano del Santo Refugio, las guardillas de los pobres enfermos. ¡Cuán diferente, aunque no menos hermoso, es en el Duque de Osuna que acaba de morir, tan piadoso y oscuro sacrificio, del que cantó Quevedo en su varonil célebre soneto:

Memoria inmortal de D. Pedro Girón, duque de Osuna.

Faltar pudo su patria al grande Osuna,

pero no a su defensa sus hazañas;

diéronle muerte y cárcel las Españas,

de quien él hizo esclava la fortuna.

Lloraron sus envidias una a una

con las propias naciones las extrañas;

su tumba son de Flandes las campañas

y su epitafio la sangrienta luna.

En sus exequias encendió al Vesubio

Parténope, y Tinacria al Mongibelo;

el llanto militar creció en diluvio.

Dióle el mejor lugar Marte en su cielo;

la Mosa, el Rin, el Tajo y el Danubio

murmuran con dolor su desconsuelo.”

Comentario.

Opino que, siendo las dos muertes dignas de alabanza, me llega más al corazón la de hace 100 años, ya que a Don Pedro le esperaba la inmortalidad y la gloria, pero el “premio” de Don Luis fue un injusto olvido porque ¿es que acaso muchos de mis lectores sabrán el amor a los más necesitados de D. Luis Telléz Girón?. Mucho me temo que no. Por eso he querido sacudirle el polvo de un siglo y poner delante de sus ojos su ejemplarizante figura.

Por cierto, la Santa, Ponficia y Real Hermandad del Santo Refugio y Piedad sigue existiendo, y desempeña como siempre desde su lejana fundación en 1615 una encomiable labor de benéficencia y asistencial a los más necesitados (leer entrevista al marqués de Alhucemas, Presidente de la hermandad, publicada en el segundo número de Numen).

La Marquesa de la Vega de Armijo

 

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