Homenaje a los héroes del Dos de Mayo en el cementerio de La Florida de Madrid

El acto estuvo convocado por la Sociedad Filantrópica de Milicianos Nacionales Veteranos y presidido por el Presidente de la Comunidad de Madrid, a quien le fue entregado el nombramiento de miembro de honor de dicha sociedad por parte de su Presidente. Posteriormente ambos depositaron una corona de laurel.



Redacción.

El presidente del ejecutivo de la Comunidad de Madrid, don Ignacio González, presidió el primer acto del Día de la Comunidad de Madrid de 2013, el DOS DE MAYO, en el Cementerio de la Florida, rindiendo homenaje a los 43 héroes asesinados en sus inmediaciones por orden de Murat, en la madrugada del 3 de mayo de 1808.

Este homenaje, convocado por la Sociedad Filantrópica de Milicianos Nacionales Veteranos, entidad que custodia el mencionado cementerio desde 1917, y cuyo Presidente, José Luis Sampedro Escolar,  actúa de anfitrión , comienza con el acto de encender la llama votiva ante la reproducción del famoso lienzo de Goya que inmortaliza el fusilamiento de los patriotas, reproducción en cerámica de José Manuel Sánchez Ríos, antiguo Director de la escuela de Cerámica, aledaña al cementerio, que fue un gran protector de este recinto.

Posteriormente se rindió homenaje a las víctimas de la represión napoleónica en la cripta donde sus restos se encuentran sepultados, ante la lápida en la que se mencionan los nombres de los 29 héroes identificados tras arduas investigaciones y se recuerda a los catorce anónimos que con ellos reposan.

A continuación, los señores González y Sampedro colocaron una corona de laurel en el lugar donde se enterraron primeramente los restos de los homenajeados, antes de su traslado en 1960 a la actual cripta donde yacen, y, seguidamente, el Presidente de la Sociedad Filantrópica de Milicianos Nacionales veteranos pronunció las siguientes palabras:

“Un año más este cementerio de la Florida sirve de marco al homenaje a los héroes que pagaron con su vida el gesto patriótico de defender a la patria contra el invasor. Este sagrado recinto alberga los restos mortales de 43 de aquellos hombres en los que quedan representados los miles de españoles que se sacrificaron para que España no perdiese su soberanía, expresión suprema de la libertad, tan absolutamente necesaria para que pueda manifestarse el ejercicio de la democracia.

Este homenaje, tan justo, cuenta desde hace años con la presencia destacada de la más alta autoridad autonómica y este año, Señor Presidente, os recibimos por primera vez en esa digna condición, aunque no sea la primera vez que asistís a este acto. Como a vuestros antecesores en el cargo –y queremos tener un especial recuerdo para Dª. Esperanza Aguirre, que siempre nos brindó su ayuda- os agradecemos sinceramente este honor que nos dispensáis, valorando el esfuerzo que supone desplazarse a este punto a hora temprana para continuar después con un apretado programa cargado de solemnidad. Pero, valorándolo explícitamente como lo hacemos, creemos que es un esfuerzo justificado con creces por el mérito que homenajeamos en esos 29 patriotas cuyos nombres rescata del olvido la lápida de la cripta y los catorce héroes anónimos que les acompañan en ese nicho. El honor que nos dispensáis acudiendo a este acto organizado por la Sociedad Filantrópica de Milicianos Nacionales Veteranos está, pues, justificado al recordar esa actitud, ejemplo para todos, de quienes no se sometieron a la ilegítima agresión contra bienes sagrados.

Desde hace ya dos siglos la nave de la patria navega por aguas una veces turbulentas, otras amainadas. Desde hace algo más de un cuarto de siglo España había logrado un encauzamiento razonable de las legítimas discrepancias en lo que atañe a la cosa pública, lo que se  tradujo en bienestar político-social y económico. Las de los últimos años no son las mejores, pero, tengamos perspectiva histórica, el pueblo de Madrid, y el de España toda, han pasado por momentos mucho peores, no sólo en lo económico y social, sino en lo político e ideológico, hasta romperse nuestra convivencia en sangrientas luchas cainitas que algunos parecen añorar. Unos, por desconocimiento de las tragedias sin cuento que se desatan cuando se siembran locamente vientos ingobernables una vez desatados; otros, más culpables, sembrando engaños y mentiras en los jóvenes y en los indocumentados para conseguir miserables fines a los que se sirven del separatismo y el terrorismo para el medro personal y el enriquecimiento depredador.

Este acto que hoy nos reúne sirve para reflexionar sobre estas situaciones y actitudes.

La Sociedad Filantrópica de Milicianos Nacionales Veteranos custodia desde 1917, hace cerca de un siglo, este cementerio y pese a dramáticos avatares no ha desmayado en mantener bien alta la bandera de la dignidad nacional. Insisto en que hace casi un siglo que vela por la memoria de estos patriotas a los que hoy homenajeamos, pero desde mucho antes, desde 1839, defendemos, con mayor o menor acierto, unos principios de convivencia basados en el ordenado juego que garantiza una Constitución que legitime a las mayorías y garantice el respeto a las minorías pero, también, que defienda a las mayorías del atropello de los que, sin el necesario apoyo popular, tratan de imponer sus quimeras sin más legitimación que el error, la mentira, la amenaza, la extorsión, el insulto, la calumnia y la violencia.

Por ello, cada año, el Siete de Julio celebramos un acto de Afirmación Constitucional, conmemorando esa fecha, el 7 de julio de 1822, en que Madrid se conmocionó con un intento de derogación del ordenamiento constitucional, esforzándonos en que ese acto no constituya un recuerdo de enfrentamientos entre españoles sino un compromiso de apoyo a las soluciones ordenadas y legítimas que una Constitución sana significa.

A la vista de la gravedad de la crisis que sacude nuestro modelo de convivencia, no sólo en España sino en todo nuestro entorno, y pese al mensaje optimista que nos permitimos recordando los difíciles periodos que hemos vivido en los siglos XIX y XX, se impone el estudio de los problemas presentes, sin miedo a los cambios que se revelen como útiles y justificados, pero sin admitir como dogma la necesidad del cambio por el cambio y sin fijar previamente la meta a la que deseemos arribar, única manera sensata de fijar la ruta que debamos seguir para alcanzarla.

No son únicamente los políticos los llamados a opinar y gestionar las propuestas de cambios sin duda necesarios; impliquémonos todos los sectores ciudadanos en  nuestros respectivos ámbitos de actuación, estudiando las situaciones, apoyando o rechazando propuestas alternativas de fórmulas y soluciones.

Mientras acometemos estos procesos de estudio procurando el mayor acierto en los cambios que se adopten, aceptad, señor Presidente, el nombramiento como miembro de Honor de nuestra Sociedad Filantrópica, en la que militaron personajes tan ilustres como el general Palafox, Evaristo San Miguel, Isaac Peral, Amós Salvador y Rodrigáñez, o Fernando Primo de Rivera, y cuyo fin social no es más que defender la dignidad de este recinto histórico  y la promoción de la convivencia pacífica y ordenada en el respeto a las opciones políticas legítimas, amparadas por la Constitución.

Con nuestro agradecimiento a todos por su presencia, invito a decir sin complejos, como dijeron los patriotas españoles entre 1808 y 1814

¡VIVA EL REY! ¡VIVA ESPAÑA!”

Una vez finalizadas sus palabras, el señor Sampedro entregó al Presidente el diploma acreditativo de su nombramiento como miembro de honor de la Sociedad Filantrópica de Milicianos nacionales Veteranos, tras de lo cual, don Ignacio González tomó la palabra para afirmar que, 200 años después de aquel Dos de Mayo, hay que seguir defendiendo la Nación, Libertad y Soberanía Nacional frente a quienes ponen en cuestión estos valores.

El presidente González recalcó que en aquel momento fue en la Puerta del Sol, actual sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid, donde “surgió un nuevo orgullo de pertenecer a España” y el “impulso del pueblo de constituirse en sujeto de la soberanía nacional”.

“Hoy Nación, Libertad y Soberanía Nacional siguen siendo tres conceptos meridianamente claros que debemos defender de quienes los ponen en cuestión, tres conceptos sobre los que se asienta nuestro futuro en común paz y prosperidad”, destacó el presidente, quien   en este mismo sentido, indicó que hoy, al igual que ayer, corrían tiempos de “dificultad e incertidumbre” y ha destacado que en aquel momento los madrileños que se levantaron contra las tropas francesas fueron fieles a la “libertad igualdad justicia y la nación” y murieron por “defender su país, libertad costumbres y sus leyes”.

En la ofrenda de la corona de laurel a los 43 patriotas fusilados, estuvieron presentes el Presidente de la Cámara legislativa autonómica y otros representantes de la Mesa de la Asamblea de Madrid, consejeros del Gobierno regional, así como el secretario general del Partido Socialista, Tomás Gómez, y el portavoz del Partido Popular en la Asamblea de Madrid, Íñigo Henríquez de Luna, señalándose la ausencia de representantes de Izquierda Unida.

En su intervención, el presidente regional indicó que 205 años después del levantamiento es su obligación reunirse y homenajear a estos héroes, que “convirtieron un Reino de súbditos en una Nación de ciudadanos libres” y que son “ejemplo de honor y lealtad” que debe inspirar a los españoles a lo largo de los tiempos.

El presidente madrileño recordó que en este “acto de rebeldía participaron casi exclusivamente las clases populares”, que fueron las primeras en “reaccionar contra la tiranía”. La consecuencia fue la Constitución de Cádiz, la primera carta magna liberal de Europa.  Además, destacó que estos patriotas no salieron a la calle por sus privilegios, sino que “pelearon valientemente contra un enemigo mucho más fuerte” y los presentó como ejemplo para los españoles.

Los actos en el cementerio de la Florida continuaron con el homenaje que todos los años celebran allí los miembros de la Asociación ARES de Reservistas Españoles, que este año, tras la ofrenda floral a los caídos, entregaron una bandera de mochila al General don Francisco Ramos Oliver, antiguo Director del Instituto de Historia y Cultura Militar, particularmente por la labor desarrollada al frente de la Dirección de Personal del Ejército de Tierra.

A las doce, el párroco de san Antonio de la Florida ofició el Santo Sacrificio de la Misa, continuando la celebración con una jornada de puertas abiertas que posibilita al público continuar el homenaje a los héroes de 1808.

La Sociedad Filantrópica de Milicianos Nacionales Veteranos organiza visitas guiadas al cementerio (calle de Francisco y Jacinto Alcántara, en el Parque del Oeste) con carácter gratuito, que se pueden realizar los sábados y domingos de 10 a 13:30 durante los meses de mayo y junio.

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