Sagasta y la abdicación de la Reina María Cristina.

José de Contreras y Saro -Patrono de la Fundación Práxedes Mateo-Sagasta-. Son momentos de enorme emoción y gratitud a S.M. el Rey don Juan Carlos I, que ha sabido dirigir los pasos de su reino hacia la modernización y progreso de España que han culminado con su transformación en un Estado Democrático de Derecho y su inclusión en la Unión Europea. S.M. el Rey don Juan Carlos I, ha favorecido considerablemente la política exterior de España a través de su agenda internacional y magníficas relaciones con los demás países europeos, América, Japón y el Medio Oriente. Quedan ahora las expectativas, puestas en su hijo S.A.R. el Príncipe de Asturias, el futuro Rey Felipe VI, que cumplirá con la ayuda de su familia y la lealtad de todos los españoles, que agradecidos por la generosidad de su padre, saben que cuentan ahora con la generosidad de su hijo.

Fue un día como el de hoy el que marcó una carta que la Reina Regente María Cristina, que fechada el 6 de Mayo de 1902 y dirigida a Sagasta, fue escrita con motivo del dieciséis cumpleaños de S.M. el Rey don Alfonso XIII y su proclamación al día siguiente como Rey de España. Que a la letra transcribimos y decía así:

“Señor Presidente del Consejo de Ministros:

Llegado hoy el término de la Regencia, a la que fui llamada por la Constitución, en un momento de profunda tristeza y de viudedad inesperada, siento en lo más profundo de mi corazón la necesidad de expresar al pueblo español la inmensa e inalterable gratitud que le debo por las inequívocas muestras de afecto que me han prodigado todas las clases sociales.

Si entonces ya suponía que sin la lealtad y la confianza del pueblo no me sería posible dar cumplimiento a tan difícil cometido, hoy, recordando aquel periodo, el más largo de todas las regencias españolas, y las amargas pruebas que durante ella nos ha enviado la Providencia, aprecio aquellas virtudes en toda su grandeza. Gracias a ellas la Nación ha podido atravesar las más profundas crisis en condiciones que hacen augurar para el porvenir una época de feliz tranquilidad.

Es por lo que, al entregar al Rey Don Alfonso XIII los poderes que yo ejercía en su nombre, tengo la certidumbre de que todos los españoles se agruparán, alrededor de él y me darán confianza y fuerzas bastantes para permitirle realizar las esperanzas que han puesto en él. Esta será la mayor recompensa para una madre que habiendo consagrado su vida al cumplimiento de sus deberes, pide a Dios que proteja a su hijo para que, emulando a sus antepasados, obtenga la paz y la prosperidad que merece el noble pueblo sobre el que mañana empezará a reinar.

Ruego a V., Sr. Presidente que haga llegar a todos los españoles esta expresión sincera de mi profunda gratitud y los más fervientes votos que hago por la felicidad de nuestra querida Patria.

– (Firmado María Cristina).”

Sagasta, cumplió fielmente el mandato de la Reina Regente como Presidente del Gobierno de España, comunicando la voluntad y agradecimiento de la Reina Regente al pueblo español, y organizando la jura y proclamación del joven Rey don Alfonso XIII – abuelo de S.M. el Rey don Juan Carlos I y bisabuelo de su sucesor S.A.R. el Príncipe de Asturias don Felipe, futuro Felipe VI de España – a pesar de su ya avanzada edad y sus dificultades físicas, derivadas su deteriorado estado de salud, que le llevó a entregar su vida a Dios tan solo ocho meses después.

Desde entonces la Corona y la Familia Sagasta representada en la Fundación que lleva su nombre, ha mantenido un discreto y estrecho lazo de unión, pues la historia de ambos permanece inevitablemente entrelazada. Siendo el conjunto de ella, una parte esencial de la historia contemporánea de nuestro país, sin la cual no se habrían podido establecer las Garantías, Derechos y Libertades sobre los que se fundamenta el actual Estado Democrático de Derecho, recogidas hoy en la Constitución que regula, como entonces la sucesión de la Corona.

Si algo garantiza la paz y la prosperidad de forma prolongada a los pueblos, y es signo claro de su desarrollo ante el Primer Mundo, es el profundo respeto y fidelidad que muestran a su Carta Magna, que votada democráticamente por el Pueblo, es el eje vertebrador de la sociedad y principal garantía de la estabilidad de un País. Un País que poco respetan aquellos que usando de símbolos anti-constitucionales y con pretensiones contrarias a lo regulado en la Constitución Española agitan, pululan, confunden, engañan, manipulan, instrumentalizan y conceptualizan a su antojo con la única finalidad de sembrar el desorden, pues es el caos el medio en el que los mediocres sacan siempre provecho.

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