El himno de España: ¿debe llevar letra?

Texto: el Conde de Bobadilla. España es una de las cuatro naciones que carecen de letra en su himno nacional. Hay varias versiones no oficiales, siendo las más conocidas la de Marquina y la de Pemán. Las dos compuestas en tiempos de Don Alfonso XIII, por más que el absolutamente politizado telediario de la televisión pública, y gran parte de la prensa, pretendan hacernos creer que la letra escrita por Pemán es franquista. Ya sabéis: o son malos profesionales porque no se documentan, o malos profesionales por dejarse conducir antes por su sectarismo que por la fidelidad a la verdad que debe presidir todo medio periodístico.

Este martes, nuestro Rey reinante Don Felipe y nuestro Monarca emérito Don Juan Carlos, han sido recibidos en el teatro San Carlo de Nápoles, en ocasión del simposio celebrado por la fundación “COTEC Europa”, con los acordes del himno nacional cantado con letra de Pemán. El desliz ha sido comentado por todo el mundo: por unos como anécdota, por otros con nostalgia, y hasta ha habido quien se ha ofendido estúpidamente.

No sé de qué se tiene que escandalizar nadie, es más, salvando el “alzad los brazos” -añadido posteriormente- por “alzad la frente” original, el himno no tiene nada de franquista, entre otras cosas porque está escrito en 1928.

Pero no es ya sólo que en tiempos de Franco no tuviese letra oficial, como tampoco la tuvo en tiempos de Alfonso XIII, es que ni siquiera el himno de la II República tuvo letra oficial -por más que Azaña intentase rescatar infructuosamente la  del Trienio Liberal-.

Francamente, no creo que el himno de España necesite letra alguna. Generalmente las letras de los himnos quedan desfasadas con el pasar del tiempo y sus letras, por diversos motivos, suelen estar llenas de belicismo. Hemos de recordar que la Marsellesa no suele cantarse íntegra nunca porque resulta muy violenta. Igual sucede con la letra de los himnos de muchos países.

Entiendo que las naciones nuevas compongan sus himnos con letra, como fue el caso de los EE.U.U. en su momento, y que las respeten las generaciones sucesivas, y lo estoy porque suponen una cristalización de sus valores fundacionales. En ponerle letra cientos de años después no puedo estarlo, porque una nación no es únicamente la realidad del momento presente, lo es también su bagaje histórico y sus generaciones pasadas de quien la heredamos; se correría el riesgo de no darles justa cabida, cayendo en el error de entender la Nación únicamente desde la perspectiva del aquí y del ahora, como si fuera patrimonio exclusivo nuestro.

No obstante, en absoluto todo son aspectos negativos en la letra de los himnos, muy al contrario, ésta es capaz de expresar valores que son trascendentes. Pero estos aspectos, sin duda positivos, serían en España un aspecto conflictivo. Porque, en el caso de que se quisiera acordar una letra oficial ¿qué valores deberíamos expresar en ella? ¿contaría con el consenso de todos? Me temo que no.

Imaginaos por un momento que se debatiese en el Congreso. España no tiene sólo el record de Patria sin letra, también el de la Nación en la que muchos de los que la odian y quieren destruirla están en el Parlamento; y desgraciadamente éstos tendrían derecho a opinar. La mera idea de un himno NACIONAL pondría nervioso a más de uno, máxime si se hablase de “Nación”, “Patria”, o cualquier sustantivo que provocara la más mínima adhesión emocional a España.

Pero no serían los secesionistas y la ultraizquierda los únicos problemas; dentro de los partidos “constitucionalistas” tradicionales, las visiones sesgadas de la Historia de unos, empeñados en reescribirla; y los complejos de otros, que acaban dándole a los primeros todo por bueno, terminarían por producir uno de estos dos efectos: o bien adulterarían las alusiones a la Historia o a los valores que debería reflejar el himno, o bien convendrían en que su letra debería únicamente reflejar los valores propios de la España constitucional. Es decir, el Estado más antiguo del mundo sólo estaría reflejado en la letra de su himno como si hubiera empezado a existir en 1978, como si la Constitución fuera constituyente de la Nación española, y no existieran Historia ni valores antes de ella.

Porque ¿cuáles han sido los valores definitorios de España desde un punto de vista histórico? ¿Os imagináis que se hablase de fe? Dirían que España es un estado aconfesional -los hay que mienten diciendo que laico-, pero ¿os imagináis definir a España obviando la fe? Sería inconsecuente. ¿Y se podría aludir a la Hispanidad, aquella relación de hermandad, especialmente con  Hispanoamérica y Filipinas? Por todo lo visto hasta ahora, no dudéis que habría quienes acusaran la letra de fascista, franquista, nacional-catolicista, imperialista, supremacista o xenófoba. Pero, a su vez, no hacerlo sería de nuevo inconsecuente. Porque, ¿qué sentido histórico tiene obviar la fe de la Historia de España, o nuestros propios hechos históricos cuando han sido definitorios de ella? ¿Y olvidar todo aquello que hizo universal a España no lo sería también? Francamente, no se me ocurre una forma más poética ni más políticamente correcta que como lo hace el himno de Pemán: “Gloria a la Patria: que supo seguir: sobre el azul del mar: el caminar del sol”. Pero, claro, no olvidemos que Pemán era “facha” y que, además, no se trata de qué palabras expresan qué conceptos, es que hay quienes no quieren que se expresen estos conceptos.

Las cosas están tan mal en España que, hasta si la izquierda se saliese con la suya en proclamar la II República estoy seguro de que tampoco aprovecharían la letra del himno de Riego, según proyecto de Azaña. ¿Os imagináis a la izquierda entonando una canción patriótica y guerrera con alusiones a nuestra historia?: “Soldados, la patria/ nos llama a la lid,/ juremos por ella/ vencer o prefiero morir”. O “De nuestros acentos/ el orbe se admire/ y en nosotros mire/ los hijos del Cid”.

Cuando pareciera que todos los tontos habían opinado, saldrían las feministas financiadas proponiendo que, en vez de hablar de “el Himno nacional”, mejor habláramos de “la himna”, que es inclusivo, sin “nacional”, que es un término expresivo del heteropatriacado opresor.

Finalmente no excluyo que Sánchez, quien gusta de usurpar el papel del Rey en el besamanos o en las entrevistas con los líderes políticos tras las elecciones, sacase adelante un Real Decreto que cambiase el nombre de la “Marcha Real”, por la “Marcha de Sánchez”, a lo que no me opondría en absoluto si es que esa “marcha” fuese Marcha de marcharse. Ya sabéis, “haz que pase”, pero pronto.

No, queridos lectores, en una nación en crisis institucional, en la que lo único que salvo de una urgentísima reforma es la Corona; en una nación en la que, cuando habían cristalizado las heridas de una guerra civil de hace 80 años, llegan quienes las reabren; en una nación que pasa por estos momentos, no creo que sea oportuno buscarle letra a su himno nacional.

Mejor, cantemos con nuestras voces particulares el himno con la letra que más nos emocione, en mi caso con la esperanza puesta en que, alguna vez, alguna otra bendita vez, algún coro angelical de voces blancas vuelva a equivocarse, y cante de nuevo el himno con la letra de Pemán. ¡¡¡¡Grandes los napolitanos, que, aun equivocándose… aciertan!!!!

 

 

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El Conde de Bobadilla
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