Jardines y Fuentes del Real Sitio de la Granja de San Ildefonso

El Palacio Real de la Granja de San Ildefonso está en la ladera noreste de la Sierra de Guadarrama, a poco más de diez kilómetros de Segovia y a noventa de Madrid.

Aunque fue construido en el siglo XVIII, el enclave ya poseía una larga tradición en relación con la realeza. Y es que, desde la Edad Media los reyes de Castilla ya usaban estos bosques para la caza, y en 1450 Enrique IV de Trastamara, eligió el lugar concreto donde hoy está el palacio, para construir una ermita dedicada a San Ildefonso y una casa en la que pernoctar durante las jornadas de caza.

En 1471 los Reyes Católicos cedieron la propiedad a los Jerónimos del Monasterio del Parral de Segovia, con el fin de que construyeran una granja de recreo. Sin embargo, los monarcas sucesivos continuaron cazando en la zona, pernoctando en el cercano Palacio de Valsaín, hasta que, en 1718 Felipe V, un gran aficionado a la caza, lo mismo que Isabel de Farnesio, compró los terrenos a los Jerónimos para construirse una residencia.

Retrato de Felipe V
JEAN RANC. Retrato de Felipe V del año en que se traslada a la Granja. Óleo sobre lienzo. Museo del Prado (Madrid).

Felipe V mandó construirlo con un criterio muy personal y con la intención de que fuera su residencia tras su retiro. Y en efecto, abdicó en 1724, pero en agosto de aquel mismo año hubo de ceñir de nuevo la corona debido a la muerte de su hijo Luis I. A partir de entonces este retiro constituyó su palacio favorito y residencia estival, y así continuó este uso por parte de la Familia Real hasta el reinado de Alfonso XIII. Las obras de construcción pasaron por numerosas fases. Inicialmente, fue Teodoro Ardemans quien se encargó de la construcción del palacio en un estilo español tradicional. Sin embargo, el palacio sufrió numerosas ampliaciones a cargo de arquitectos italianos como Andrea Procaccini, Filippo Juvarra y Giambattista Sacchetti, lo cual dio como resultado que el conjunto arquitectónico final del palacio fuera muy italiano. El elemento central del edificio es la Capilla Real o Colegiata, construida por Ardemans y redecorada por Francisco Sabatini, ya bajo mandato de Carlos III. Inmediato al altar mayor, se sitúa el Panteón Real donde reposan los restos de Felipe V y su segunda esposa, Isabel de Farnesio.

Vista General del Palacio Real de la Granja de San Ildefonso
Vista General del Palacio Real de la Granja de San Ildefonso

 

Pero tan relevantes como el palacio, eran para Felipe V los jardines que mandó construir a su alrededor. De hecho, la abundancia de agua fue decisiva para que el monarca decidiera construir en ese enclave y llenar los jardines de fuentes espectaculares, de gran interés a nivel europeo, tanto por la amplitud y estado de conservación del sistema hidráulico original, aún hoy en funcionamiento, como por la ornamentación escultórica realizada por artistas franceses que habían trabajado en los palacios de Luis XIV, sobre todo en Marly. Desaparecido el Marly de Luis XIV, durante el Primer Imperio francés, es La Granja el principal ejemplo de este tipo de jardín formal a la francesa con riquísima decoración escultórica.

El sistema hidráulico consiste en un estanque general, el Mar, en la zona más oriental y más alta del conjunto, al que acompañan otros seis más pequeños, junto con varios kilómetros de cañerías de hierro, formando un mecanismo hidráulico que sólo necesita de la presión del agua para elevar los surtidores, que en algunas fuentes alcanzan más de cuarenta metros de altura.

 

El mar de la Granja de San Ildefonso
El mar de la Granja de San Ildefonso

El trazado de los jardines se debe al arquitecto francés René Carlier; discípulo de Robert de Cotte, primer arquitecto de la corte francesa; quien los dejó enteramente diseñados y en gran parte realizados antes de su temprana muerte en 1722. La ejecución de sus planes fue continuada bajo la dirección de los escultores René Fremin y Jean Thierry y del jardinero Esteban Boutelou, todos franceses, que consiguieron dar notable coherencia a este trazado formal característico del estilo final de Luis XIV y de la Regencia.

El mayor logro del jardín está en la estructura interior y en su concepción escenográfica, con importantes perspectivas que atraen al paseante hacia los puntos más significativos, de acuerdo a las características propias del jardín francés.

En líneas generales, el jardín se ordena en una cuadrícula rigurosa, que incluye la típica transición entre parterres, rodeados de zonas enarenadas en las partes próximas al palacio, y bosquecillos, trabajados en su interior con formas geométricas, acordes con el arte de la escuela de Le Nôtre. La situación del palacio, en lugar bajo, y el fuerte desnivel que, en lugar de descender, como es clásico de los modelos franceses, asciende abruptamente por la falda de la montaña, otorgan a los jardines de la Granja una gran originalidad, y evidencian un deseo de adaptación del modelo francés a las bellezas naturales del lugar.

Palacio de la Granja de San Ildefonso
Palacio de la Granja de San Ildefonso

La orografía del terreno en la Granja obliga a que el trazado del jardín se desarrolle principalmente en torno a la fachada principal del palacio con tres ejes primordiales: la Cascada, la Carrera de Caballos y la Ría. Contiguo a él, un parque, con vegetación menos ornamental, con ocho calles que convergen en una glorieta central. Inicialmente, la zona de las ocho calles se concibió como un pequeño coto de caza, y fue tras la vuelta al trono de Felipe V, cuando se incorporó al jardín y se fueron añadiendo más fuentes en esa área y sus inmediaciones, siendo la de Diana la última que el monarca encargó. A la derecha del palacio, existe otro jardín, el parterre de la Fama, seguido por el bosquete del mismo nombre. A la izquierda queda la zona de planteles y viveros con la Selva y un poco más allá el célebre Laberinto. Los agentes naturales, que obviamente condicionan cualquier trazado, en el caso de los jardines de la Granja son determinantes, pues la disposición del terreno es singular: con una fuerte pendiente, como corresponde a la falda de una montaña, y varios cursos de agua que lo atraviesan y que son aprovechados para surtir el imponente depósito conocido como “el Mar”, los juegos de agua y las fuentes.

 

Plano fuentes de la Granja de San Ildefonso
Plano fuentes de la Granja de San Ildefonso

 

Plano de época de los jardines de la Granja
Plano general con los jardines. Fernando Méndez de Rao, según los diseños de Étienne Marchand. Plano General de San Ildefonso, hacia 1726-1740. Madrid, Servicio Geográfico del Ejército.

El acceso al jardín se realiza por el Patio de la Herradura, en la fachada sur del Palacio frente a la que se abre una explanada donde René Frémin dispuso varios grupos de niños sobre esfinges, quimeras y jugando con animales. Las rejas datan del reinado de Felipe V pero no se colocaron hasta 1844, cuando la plaza adquirió la forma actual al construirse la escalinata que la separa del Parterre de La Fama, con un desnivel que antes se salvaba mediante una escalera y rampas de césped.

 

Rejas de acceso a los jardines del Palacio de la Granja de San Ildefonso
Rejas de acceso a los jardines del Palacio de la Granja de San Ildefonso

 

Esculturas de esfinges y niños en el Palacio de la Granja de San Ildefonso
Esculturas de esfinges y niños en el Palacio de la Granja de San Ildefonso

Las fuentes, realizadas en plomo para ser pintadas imitando bronce y mármol, y las estatuas de mármol forman el conjunto escultórico de mayor riqueza y el mejor conservado de su época. René Fremin, Jean Thierry y Jacques Bousseau, que habían trabajado juntos en Versalles y Marly, fueron llamados a dirigir a un equipo de escultores, que llevaron a cabo entre 1720 y 1745, este escenario animado por los espectaculares juegos de agua de las fuentes. Con posterioridad también se incorporaron los hermanos Antoine y Hubert Dumandre y Pierre Pitué.

 

PLAZA DE LAS OCHO CALLES Y SUS FUENTES

El punto neurálgico del jardín es una plaza circular en la que confluyen ocho calles con ocho fuentes muy similares entre sí, que recibe el nombre de Plaza de las Ocho Calles. La forma estrellada del área obedece a su función inicial de coto de caza, con una glorieta central y otras cuatro plazuelas secundarias, todas ellas decoradas con fuentes.  En el centro de la plaza, se levanta un grupo escultórico presidido por Mercurio transportando en sus brazos a Psique, y en el que convergen todas las avenidas principales del parque.

 

Plaza de las Ocho calles. Escultura de Psique y Mercurio.
Plaza de las Ocho calles. Escultura de Psique y Mercurio.

 

El total de juegos de agua que se ven desde este punto son dieciséis: los ocho de la propia plaza, los dos de las Tazas, los dos de los Dragones, el Canastillo, Latona, la Fama y las Tres Gracias, esta última en la zona del jardín francés.

Las ocho fuentes en las entrecalles se levantaron en 1734 y representan a Cibeles, Marte, Victoria, Neptuno, Ceres, Hércules, Minerva y Saturno, todas son obra de René Frémin aunque algunas fueron acabadas por Dumandré.

La elección del tema del rapto de Psique alude de nuevo a la figura de Felipe V y a su particular manera de entender la vida. La interpretación cristiana de este mito clásico identifica a Psique con el alma humana que, olvidándose de su destino, se deja llevar por los sentidos y aparta sus ojos del amor divino. Desde este punto de vista, la historia de Psique era uno de los temas que se ajustaba perfectamente al particular estado de ánimo de Felipe V: un rey de carácter melancólico, que decidió abandonar las tareas de gobierno para ocuparse de pasar su vida de acuerdo con sus gustos y costumbres: la caza, los libros, el juego del mallo, la raqueta o el volante eran sus entretenimientos. A su vez las ocho fuentes hacen alusión al poder de la monarquía, puesto que este eje termina en la única fuente a la que puede darse claramente esa interpretación, la de la Fama.

Fuente de Minerva

Minerva, diosa de la sabiduría y la estrategia militar, y protectora de las ciencias y las artes, está sentada, porta una lanza en su mano derecho y un escudo en la izquierda. A sus pies diversos atributos de la ciencia y las artes.

 

Las ocho calles. Fuente de Minerva.
Las ocho calles. Fuente de Minerva.

 

Fuente de Hércules

Hércules, héroe de la mitología que representa la fuerza y el valor, lleva la maza en la mano derecha y se sienta sobre la piel del león de Nemea, conseguida tras realizar su primera hazaña.

Las ocho calles. Fuente de Hércules.
Las ocho calles. Fuente de Hércules.

 

Fuente de Ceres

Ceres, diosa de la agricultura, lleva un haz de espigas entre sus manos; a sus pies, , dos dragones vierten agua sobre una taza de mármol blanco.

Las ocho calles. Fuente de Ceres.
Las ocho calles. Fuente de Ceres.

 

Fuente de Neptuno

Neptuno, dios de los mares, lleva un tridente en la mano derecha y, a sus pies, un delfín. Delante, dos hipocampos lanzan agua por su boca.

Ocho calles. Fuente de Neptuno.
Ocho calles. Fuente de Neptuno.

 

Fuente de la Victoria

La Victoria, sedente sobre un gran pedestal de mármol, lleva una corona en su mano derecha y una palma en la izquierda. A sus pies, objetos marciales.

Las Ocho calles. Fuente de la Victoria.
Las Ocho calles. Fuente de la Victoria.

 

Fuente de Marte

Marte, dios de la guerra, reposa sobre un escudo empuñando una espada. A sus pies, varias armas de guerra.

Ocho calles. Fuente de Marte.
Ocho calles. Fuente de Marte.

 

Fuente de Cibeles

La diosa Cibeles tiene la figura de una matrona que implora al cielo un tiempo fértil. Lleva por emblema dos leones, que lanzan chorros de agua a una taza.

 

Ocho calles. Fuente de Cibeles.
Ocho calles. Fuente de Cibeles.

Fuente de Saturno

Saturno, símbolo del tiempo, en la figura de un anciano barbado, lleva la guadaña en la mano derecha y un reloj de arena en la izquierda. Como emblema, dos ciervos alados, vierten agua sobre una taza en mármol blanco.

 

Ocho calles. Fuente de Saturno.
Ocho calles. Fuente de Saturno.

 

FUENTE Y PARTERRE DE LA FAMA

El parterre de la Fama era originalmente del tipo de compartiment, pero en 1849 fue rehecho como un parterre à l’anglaise y así ha llegado hasta nuestros días. Las dos esculturas en mármol representan a Apolo y Dafne, y son obra de Frémin al igual que el resto de composiciones, los ocho jarrones de plomo repartidos entre los setos se cuentan entre los más bellos del jardín: cuatro representan las armas de Felipe V y las de Isabel de Farnesio (seis flores de lis, en lugar de las tres de los borbones), y los otros cuatro tienen figuras alegóricas y trofeos de caza.

 

Fuente y parterre de la Fama. La Granja de San Ildefonso.
Fuente y parterre de la Fama. La Granja de San Ildefonso.

 

Parterre de la fama. La Granja de San Ildefonso.
Parterre de la fama. La Granja de San Ildefonso.

 

Esta fuente, creada por Pierre Pitué y Hubert Dumandre, representa a la Fama, alada, montada sobre el caballo Pegaso (nacido de la sangre de la cabeza de Medusa cuando Perseo la degolló) y en ademán de tañer su clarín, lanza hacia el cielo su potente surtidor a más de cuarenta metros de altura, mientras varios guerreros moros caen vencidos a sus pies y ruedan por el peñasco, junto con sus arcos y escudos. Repartidos por la roca aparecen lagartos, flores y troncos de árbol imitando la naturaleza. En la base, los cuatro ríos más caudalosos de España -Ebro, Duero, Guadiana y Guadalquivir- están representados por dos ancianos barbados y dos doncellas con tinajas de las que brota un chorro de agua.

La alegoría no trata sólo del papel del Rey como defensor de la religión (aludiendo a la conquista cristiana de los reinos musulmanes hispánicos), sino también a la gloria de Felipe V como paladín de la legitimidad tanto en la guerra de Sucesión como en las diversas campañas bélicas que por aquellos años emprendió en Italia para dotar de estados a sus hijos y lograr que Carlos y Felipe, los hijos habidos en el matrimonio con Isabel de Farnesio, obtuvieran el Reino de Nápoles y el Ducado de Parma respectivamente.

 

Fuente de la Fama. La Granja de San Ildefonso.
Fuente de la Fama. La Granja de San Ildefonso.
Fuente de la Fama encendida. La Granja de San Ildefonso.
Fuente de la Fama encendida. La Granja de San Ildefonso.

 

FUENTE DE LA SELVA

Esta fuente, obra de Jean Thierry, recibe su nombre por el juego de aguas que simula un haz de trigo (en francés gerbe, el cual derivó en selva). Las figuras que aparecen en el centro son: Pomona, diosa de la fruta, los jardines y los huertos, diestra en podar e injertar; y Vertumno, divinidad de las estaciones, que presidía la germinación, floración y madurez de los frutos. Pomona, aislada del mundo, solo consentía que algunas personas pudieran acercársele. Vertumno, perdidamente enamorado de ella, había sido rechazado como todos los otros pretendientes. Desesperado, ideó un plan para acercarse a ella y se disfrazó sin ningún resultado de labrador, vinatero y panadero. Pero fue al disfrazarse de una anciana, que iba a felicitarla por las frutas de sus árboles, cuando consiguió ganarse la confianza de Pomona. Tras esta felicitación la abrazó de buen corazón. Pomona escuchaba atentamente sin sospechar que esa afable anciana era en realidad su pretendiente más persistente. Entonces, Vertumno le mostró un olmo enlazado por una vid y comenzó a defender la causa del amor de una forma sincera El dios aprovechó para contarle una historia de amor, la de Anaxárete, una doncella de sangre real cortejada por un joven humilde que terminó quitándose la vida por el dolor del rechazo de Anáxarete, no sin antes implorar a los dioses una venganza justa. Afrodita, para complacerlo, transformó a Anaxárate en una estatua de piedra mientras estaba observando por curiosidad los funerales del desgraciado muchacho,

Al final, viendo la fascinación que sus palabras producían en la diosa, Vertumno se quitó su disfraz y dejó al descubierto su espléndida y radiante juventud, rindiendo el corazón de Pomona.

Thierry eligió para su obra el momento más sentimental, cuando Vertumno descubre su verdadero rostro.

En la fuente, acompañan a estos personajes dos divinidades fluviales con una tinaja sobre la que brota un chorro de agua y una ninfa con una paleta en la mano en actitud de dividir las aguas. Además, aparecen niños con flores, frutos e instrumentos de jardinería como emblemas de la diosa Pomona.

 

Fuente La Selva. La Granja de San Ildefonso.
Fuente La Selva. La Granja de San Ildefonso.

 

Detalle central Fuente de La Selva. La Granja de San Ildefonso.
Detalle central Fuente de La Selva. La Granja de San Ildefonso.

 

LA CARRERA DE CABALLOS

Esta fuente del Palacio Real de la Granja de San Ildefonso es obra de René Frémin y Jean Thierry. Es de las fuentes más impresionantes que se pueden contemplar en el paraje por su magnitud y por sus impresionantes juegos de agua. Está creada en base a seis fuentes más pequeñas. En primer lugar se disponen las fuentes de los caracoles y el abanico, a continuación, el gran estanque con la fuente de Neptuno, otro más reducido con las figuras alegóricas de los ríos Ebro y Segre, y a un nivel superior, el estanque de Apolo y Minerva dividido en varias mesetas. Al final de esta perspectiva se encuentra un estanque circular con la fuente de Andrómeda, otra vez una composición piramidal en cuyo vértice está la princesa atada a una roca.

 

uente La Carrera de Los Caballos con el fondo del Palacio Real de La Granja.
Fuente La Carrera de Los Caballos con el fondo del Palacio Real de La Granja.

 

La fuente de Andrómeda es el punto más alto en el recorrido de la Ría o Cascada Vieja y en la plaza circular se distribuyen una serie de figuras en mármol que inauguran un nuevo ciclo, el de los cuatro poemas y los cuatro elementos.

 

Vista general de La Carrera de Los Caballos. La Granja de San Ildefonso.
Vista general de La Carrera de Los Caballos. La Granja de San Ildefonso.

 

Fuente de Neptuno

En el centro de un largo estanque rectangular se encuentra Neptuno, dios de los mares, que emerge sobre las aguas en un carro triunfal tirado por dos hipocampos o caballos marinos, dirigidos por tritones que van montados sobre ellos. Le preceden y siguen sendos grupos con tritones, cupidos y peces, de modo que de los tres grupos salen surtidores verticales y oblicuos. Este dios simboliza al rey Felipe V como dueño y señor absoluto de su extenso dominio.

 

Fuente central de la Carrera de Los Caballos. La Granja de San Ildefonso.
Fuente central de la Carrera de Los Caballos. La Granja de San Ildefonso.

 

Fuente de Apolo y Minerva

Sobre un gran peñasco nos encontramos a Apolo y Minerva. Apolo con la lira entre las manos y a sus pies la serpiente Pitón vencida, mientras dos niños alados, representando el Arte y la Guerra, le ofrecen una corona de laurel y las flechas de su carcaj, respectivamente. Apolo, dios del Sol, da luz en las tinieblas y se identifica con Felipe V (al igual que su abuelo Luis XIV, quien había monopolizado esta alegoría en Versalles).

Minerva, diosa de la sabiduría, apoyada en su escudo con la inscripción Nec sorte nec fato (ni por la suerte ni por el destino) reduce a la Envidia y la Discordia puestas a sus pies y tiende a Apolo un ramo de olivo como símbolo de paz. Aquí, Minerva simboliza el apoyo de la monarquía francesa.

La representación en sí alude al papel de Felipe V como triunfador sobre la rebeldía, la envidia y la discordia y protector de las Artes.

 

Fuente de Apolo y Minerva. La Granja de San Ildefonso.
Fuente de Apolo y Minerva. La Granja de San Ildefonso.

 

Fuente de Andrómeda

Esta fuente se encuentra en el punto más alto de la llamada carrera de caballos. La reina de Etiopía, Casiopea, se había atrevido a disputar el cetro de belleza a la diosa Juno, quien para castigar la osadía de Casiopea envió contra sus estados un monstruo marino para devorar sus territorios. Sus habitantes consultaron al oráculo que declaró la necesidad de sacrificar a la hija de Casiopea, Andrómeda, única forma de apaciguar al terrible monstruo y las iras de Juno. Por este motivo encontramos a la joven Andrómeda encadenada sobre un peñasco, a punto de ser devorada por un terrible dragón que sale de las aguas. Unos niños alados intentan romper sus cadenas. El joven héroe Perseo, hijo de Júpiter, se alza hacia el dragón con el brazo derecho levantado empuñando la espada en una mano y con la otra muestra la cabeza de Medusa con la que quedará petrificado el monstruo. En la parte trasera, Minerva armada espera el momento para ayudarles. Perseo consiguió liberar a Andrómeda y se desposa con ella.

Aquí el héroe Perseo, vencedor del Mal, representa a Felipe V, primer monarca español de la dinastía de los Borbones, salvando la Monarquía con el apoyo de Minerva que alude a Francia, su principal apoyo en la guerra de Sucesión.

 

Fuente de Andrómeda. La Granja de San Ildefonso.
Fuente de Andrómeda. La Granja de San Ildefonso.

 

FUENTE DE LA CASCADA NUEVA

Esta fuente del Palacio Real de la Granja de San Ildefonso, obra también de René Fremin y Jean Thierry, fue restaurada completamente hacia el año 1853 (reinando Isabel II), debido al gran deterioro que presentaba.

La fuente de la Cascada Nueva está compuesta por ocho estanques. Comenzando en la plazoleta de Las Tres Gracias, se baja escalonadamente hacia el Palacio y se termina en la fuente de Anfítrite.

 

Fuente de La Cascada Nueva. La Granja de San Ildefonso.
Fuente de La Cascada Nueva. La Granja de San Ildefonso.

El juego de aguas consiste en el llenado del estanque superior por medio de los tres mascarones existentes y de los dos grupos escultóricos y su posterior desbordamiento, estancia a estancia hasta completar una espectacular cascada de diez saltos de agua. Se completa el juego con los cuatro surtidores verticales del penúltimo y antepenúltimo estanque que se elevan 5,00 m. y 3,00 m. respectivamente y con los oblicuos de los ocho mascarones adosados en los paramentos verticales. La espectacularidad de los juegos de agua se completa entrando en funcionamiento los surtidores de Anfítrite a la vez que corre la Cascada. La forma idónea de contemplar el espectáculo es desde el parterre situado frente a Palacio.

Fuente de La Cascada Nueva. La Granja de San Ildefonso.
Cenador y Fuente de La Cascada Nueva. La Granja de San Ildefonso.

 

Fuente de las tres Gracias y Cenador

Toda la perspectiva termina en la fuente de las Tres Gracias y el Cenador. Aquí, la relación con Marly es particularmente evidente. El pabellón o “cenador de mármoles”, como se llamaba en el siglo XVIII, aludiendo a los que forman su ornato interior con pilastras de orden compuesto, fue diseñado por Carlier pero realizado ya bajo la dirección de Frémin y Thierry y levantado en 1723. Se trata de un templete de planta octogonal con una evidente carga emblemática y simbólica, tanto por su orientación hacia los cuatro puntos cardinales como por los escudos reales de los frontones de las cuatro puertas de entrada. En su exterior, de caliza rosada de Sepúlveda, alegorías de las cuatro partes del mundo adornan los chaflanes y el Amor a la virtud corona la cubierta, mientras que en el interior cuatro figuras femeninas, de Frémin, aluden a su destino para la audición de música, muy importante en la Corte de Felipe V quien contrató al famoso castrato Farinelli e hizo arraigar en España la ópera italiana.

 

Cenador de la Granja de San Ildefonso.
Cenador de la Granja de San Ildefonso.

 

Las Gracias,  son las hijas de Júpiter y Eurymoneson, Eufrosine, Talía y Anglae, tres divinidades que siempre aparecen agrupadas. Representan la belleza, el encanto y la alegría; que esparcen el corazón de los humanos y de los dioses.

 

Fuente Las Tres Gracias. La Granja de San Ildefonso.
Fuente Las Tres Gracias. La Granja de San Ildefonso.

 

Fuente de las tres Gracias y cenador de La Granja de San Ildefonso.
Fuente de las tres Gracias y cenador de La Granja de San Ildefonso.

Fuente de Anfítrite

El grupo de Anfítrite, esposa de Neptuno, constituye una alusión a la reina Isabel de Farnesio, puesto que se trata de la compañera de Neptuno, personificación de Felipe V en el pleno dominio de su reino.

 

Fuente de Anfítrite. La Granja de San Ildefonso.
Fuente de Anfítrite. La Granja de San Ildefonso.

 

FUENTE DE LOS VIENTOS

Creada por René Frémin, esta fuente, de reducidas dimensiones, está formada por un pequeño estanque circular en el que podemos apreciar en el centro un peñasco sobre el que el dios Eolo aparece con corona y centro. Según cuenta la leyenda tiene encerrados los vientos representados por cabezas de niños dentro de un gran odre.

 

Fuente de los Vientos. La Granja de San Ildefonso.
Fuente de los Vientos. La Granja de San Ildefonso.

 

FUENTE DEL CANASTILLO

Obra también de René Frémin, esta pequeña fuente es la más sencilla a nivel escultórico, pero su juego de aguas es el más ingenioso y variado, especialmente cuando pasa de su primer movimiento al segundo; vista desde muy cerca puede causar una fuerte impresión y es de las que pueden “mojar” al espectador. Los cuatro grupos escultóricos clasicistas en plomo son de principios del XIX, pues la muerte de Felipe V hizo que nunca se labraran en mármol.

Está formada por un canastilla de cuyo centro sale un chorro central de agua que la eleva a 25 metros de altura. Por otro lado, salen treinta y dos chorros de agua oblicuos que lanzan el agua con una presión capaz de echarla fuera de la fuente. La infanta Isabel la destacaba como su fuente favorita y era muy conocida la predilección que tenía por ella.

 

Fuente El Canastillo. La Granja de San Ildefonso.
Fuente El Canastillo. La Granja de San Ildefonso.

 

FUENTE DE LAS RANAS

La fuente de Latona o de las ranas, es una vistosa fuente diseñada por Marchand, que representa a Latona con sus hijos Diana y Apolo.

Latona, madre de Apolo y Diana, envidiada y perseguida por Juno por sus relaciones con Júpiter, fue condenada a deambular por tierras y mares, llegando rendida por la sed y el cansancio a la región de Licia con sus hijos, perseguidos por la serpiente Pitón que había mandado Juno tras ellos. Latona para saciar la sed que ahogaba a ella y a sus hijos, pidió agua a los aldeanos de la región, quienes no sólo se la negaron, sino que la enturbiaron para que no pudieran beber.

Júpiter acudió en su ayuda y convirtió a los aldeanos en ranas, castigándolos a pasar el resto de su vida en el fango de las charcas. De esta manera algunas figuras son ranas, pero otras representan el momento de la metamorfosis, siendo aún mitad hombre mitad rana, y así se pueden observar piernas y ancas. En el pedestal Latona y sus hijos imploran ayuda a los dioses.

 

Fuente Las Ranas. La Granja de San Ildefonso.
Fuente Las Ranas. La Granja de San Ildefonso.

 

FUENTE DE LOS BAÑOS DE DIANA

Esta fuente fue creada a final del reinado de Felipe V, es la última que se construyó en el Palacio Real de La Granja de San Ildefonso y la más ambiciosa a nivel arquitectónico. El proyecto fue de Frémin y Bousseau y la ejecución de Bousseau, sin que quedara definitivamente terminada hasta 1745, ya bajo la supervisión de Pierre Pitué y Hubert Dumandre.

En la fuente representa los primeros momentos de una historia tomada de La Metamorfosis de Ovidio. La hornacina central simula ser la gruta, desde la cual el cazador Acteón en actitud de tocar la flauta travesera, contempla el baño de la diosa Diana y sus ninfas. Los escultores han eludido el drama del indiscreto cazador castigado por la diosa de la caza y han figurado solamente la escena del baño de la diosa, que todavía no ha advertido la presencia inoportuna.

Diana convirtió al cazador Acteón en ciervo y bajo esta figura fue devorado en castigo por sus propios perros que no lo reconocieron. Los perros de caza de Diana aparecen tranquilamente descansando, mientras ésta es atendida por cinco ninfas que la lavan, la peinan y la secan, mientras otras, distribuidas por el estanque, juegan con perros y delfines que arrojan surtidores.

Alrededor de la plaza semicircular, se reparten estatuas en mármol que representan a las ninfas de Diana con trofeos de caza y pesca y jarrones con temas relacionados con la caza o pasajes de la vida de Diana.

 

Fuente de los Baños de Diana. La Granja de San Ildefonso.
Fuente de los Baños de Diana. La Granja de San Ildefonso.

 

Los juegos de agua son de gran belleza por la gran cantidad de agua que arrojan y los preciosos efectos de sus caídas.

Cuentan que cuando Felipe V vio funcionar por primera vez esta fuente exclamó: “Tres minutos me diviertes y tres millones me cuestas”.

La elección de este tema para la fuente más arquitectónica supone la apoteosis de la reina Isabel de Farnesio, gran cazadora.

 

Fuente Baños de Diana. La Granja de San Ildefonso.
Fuente Baños de Diana en funcionamiento. La Granja de San Ildefonso.

 

Se puede consultar el horario de funcionamiento de las fuentes en el siguiente artículo: Inicio de la temporada de las fuentes monumentales de los jardines del Palacio Real de la Granja

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Condesa de Bobadilla

Celia Fernández de Landa Lastra, Condesa de Bobadilla, es licenciada en Farmacia, graduada en Nutrición y Dietética y diplomada en Óptica y Optometría. Por su formación académica y profesión es una experta en salud, belleza y gastronomía. Amante del arte y el cine, considera la moda como otra forma de expresión artística. Dirige la sección de Modus Viviendi y colabora con artículos en las de Arte y Cultura y Agenda Cultural.

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