La ciencia nos demuestra que el estrés emocional crónico puede contribuir a desencadenar un cáncer

Texto: Celia Fernández de Landa Lastra.

Nunca debemos descuidar el demostrar cariño y apoyo a nuestros seres queridos, siempre y en todo momento. Algo tan obvio, pero que tantas veces se pasa por alto y que tiene una importancia que puede ser trascendental, sobre todo con aquellos que han pasado por un duelo tras la pérdida de un familiar cercano; o que padecen, asisten, cuidan o conviven con personas que adolecen de esas temibles enfermedades, que no les mandan al otro barrio, pero que tuercen irremediablemente sus vidas y las de los que les quieren y sufren con ellos.

Y aunque, el que se instale la enfermedad en casa es tal vez lo peor que nos puede suceder, tampoco hay que menospreciar la desesperación que anida en aquellos que, tras años consagrados al trabajo y partiéndose la espalda por conseguir una buena posición laboral, llegan a la cincuentena y ven sus puestos reemplazados o simplemente eliminados, por culpa de esta era digital en la que vivimos. Quedarse en el paro después de 20 ó 30 años trabajando causa depresión, menosprecio, sentimiento de culpa y un sin fin de sensaciones a cuál más negativa para quien lo sufre.

Y, puesto que hemos hablado de SALUD y TRABAJO, no necesariamente por este orden, pero en tercer lugar quedaría el AMOR. Más bien es el desamor, el amor no correspondido, el abandono, la traición, el despecho. Sentimientos por los que casi todos hemos pasado cuando hay una ruptura, pero que, según la persona y el momento, pueden ser el resorte que desencadene un desequilibrio en nuestra estabilidad emocional y mental que derive en alteraciones psicológicas patológicas, como es el estado depresivo.

Y es que este artículo va dirigido a hacer un llamamiento de AYUDA Y SOCORRO, para todos los que puedan estar pasando por una depresión o por una situación emocional lo suficientemente duradera e intensa como para poder desencadenarla.

La depresión crónica puede desencadenar un cáncer
La depresión crónica puede desencadenar un cáncer

¿Y por qué me pongo tan dramática con esta llamada de auxilio? Pues porque la ciencia ha demostrado, que los procesos inflamatorios del organismo tienen relación directa con el desarrollo del CÁNCER.

¿Y sabéis que el estrés intenso y duradero es un importante desencadenante de estos procesos inflamatorios?

Desgraciadamente, parece que cuando un tumor ha encontrado un buen acceso para aposentarse en nuestro organismo, el mismo sistema inmune que nos ha venido protegiendo, reparando ese tejido inflamado, cambia de chaqueta y se pasa al bando del tumor. Tóxicos ambientales, radiaciones, tabaco, estrés, infecciones, patologías crónicas o factores dietéticos proinflamatorios (excesivo consumo de grasas saturadas, hidrogenadas, trans; azúcares simples; baja ingesta de vegetales, frutos secos, omega 3; aminoácidos esenciales, vitaminas y minerales); crean un ambiente celular proinflamatorio. Si la inflamación se cronifica, el crecimiento celular se descontrola, aparecen las mutaciones y las células normales se malignifican desarrollándose así los tumores.

Inflamación crónica y cáncer
Inflamación crónica y cáncer.

Un ambiente celular proinflamatorio puede dar lugar a un crecimiento celular descontrolado, facilitando la aparición y permanencia del cáncer.

En cierto sentido, podríamos decir que los tumores actúan como heridas que NO se curan, aprovechándose de todos los factores involucrados en la reparación de los tejidos y resolución de la inflamación (como son la activación de las plaquetas para la formación de nuevos vasos sanguíneos, los factores de crecimiento y otras sustancias) para el propio beneficio del tumor.

El oncólogo Pere Gascón, del Hospital Clinic de Barcelona, lleva más de 20 años investigando la “estrecha” relación entre la inflamación, el sistema nervioso y el cáncer. Este investigador descubrió que, en las células cancerosas existen receptores de neurotransmisores, lo que implica un diálogo entre el sistema nervioso y el cáncer. A partir de este conocimiento, él y otros investigadores han podido demostrar que el sistema nervioso puede propiciar el crecimiento del cáncer.

Doctor Pere Gascón. Hospital Clinic de Barcelona.
Doctor Pere Gascón. Hospital Clinic de Barcelona.

Lo alarmante de estas conclusiones es que evidencian que, cuando una persona sufre un estrés crónico, que se prolonga en el tiempo –como es la muerte de una persona que te rompe la vida-, esas emociones conducen a una liberación de citoquinas inflamatorias.

Cuando el sistema nervioso está equilibrado, las defensas funcionan de manera óptima. A la inversa, los estados estresantes y deprimentes, que se cronifican, son estados proinflamatorios.

El estrés emocional crónico puede poner en marcha el proceso que inicia un cáncer.

Aun con las evidencias expuestas, no quiero pecar de excesivamente alarmista. El desarrollo de un cáncer es un proceso lento y el organismo tiene una capacidad de regeneración brutal. No es tan fácil generarlo y es necesaria la rotura de muchos sistemas corporales para que se inicie. También influye, claro está, la predisposición genética de cada persona.

Y siempre que pensamos en cáncer, nos parpadean en el cerebro señales de “Prevención, prevención”. A estas alturas todos sabemos lo trascendental que es la prevención en forma de chequeos regulares para tratar un cáncer incipiente con garantías de éxito. Mamografías, TACS, ecografías, salvan millones de vidas cada año. Pero yo quiero ir más allá en el término prevención. En el desarrollo de un cáncer son muchos los factores implicados, muchos de ellos difícil de predecir o controlar, pero si podemos actuar sobre los factores ambientales que provocan esos estados proinflamatorios descritos, estaremos previniendo antes incluso de que se produzca cualquier alteración en nuestro organismo.

Sí seguimos una dieta saludable y equilibrada, llevamos un estilo de vida sano, evitando el estrés y realizando alguna actividad física; contribuiremos a crear un ambiente antiinflamatorio, que impida el desarrollo o asentamiento de procesos cancerígenos.

Cuidar de la propia salud es responsabilidad de cada uno, qué duda cabe, pero existen circunstancias que alteran nuestro equilibrio mental y nos causan enorme sufrimiento. Cuando la situación se prolonga en el tiempo, el estrés se cronifica y caer en una depresión es casi inevitable.

Para el que vive esta situación, encontrar la salida no es fácil. Por eso, familiares y amigos, estamos obligados a tender nuestra mano y ofrecerles apoyo.

Cuantas veces oigo: “está deprimido, está triste. Lo mejor es que lo dejemos tranquilo, no molestarle. Ya se le pasará con el tiempo”. Con nuestra pasividad sólo haremos que se cronifique su estado depresivo. Aunque tengamos la mejor de las intenciones, cada día que pasa sin que actuemos, estaremos contribuyendo a que la perfecta máquina que es nuestro cuerpo se desajuste y empiece a dejar resquicios para que el tumor entre.  

Cuidarles y que se cuiden son factores claves en su recuperación anímica. Ayuda profesional también, pero que sientan siempre el calor y la presión suave pero firme de la mano de los que les queremos. Con ello les indicaremos que no están solos y que vamos a recorrer ese camino juntos por largo y sinuoso que éste sea.

Ayudarles a que recuperen su autoestima, a que recuperen el interés por su vida es lo menos que podemos hacer si nos importan. Con ello no sólo estaremos contribuyendo a mejorar su estado anímico, estaremos levantando barreras y cortapisas para que el maldito cáncer no anide ni se desarrolle en el organismo de las personas que más queremos. Con relativamente poco, estaremos logrando mucho, y ese poco tan sólo depende de nosotros.

Tender la mano ante la depresión
Tender la mano ante la depresión

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Condesa de Bobadilla
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Celia Fernández de Landa Lastra, Condesa de Bobadilla, es licenciada en Farmacia, graduada en Nutrición y Dietética y diplomada en Óptica y Optometría. Por su formación académica y profesión es una experta en salud, belleza y gastronomía. Amante del arte y el cine, considera la moda como otra forma de expresión artística. Dirige la sección de Modus Viviendi y colabora con artículos en las de Arte y Cultura y Agenda Cultural.

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