Mi peregrinación a Nuestra Señora De Lourdes con la Orden de Malta en España.

Texto: Javier Terán y Conde. Este regalo espiritual lo llevo realizando dos años con la Asamblea española de la Soberana Orden de Malta, Rodas y Jerusalén. Como es tradición, todos los voluntarios vamos con el uniforme reglamentario de boina, mono o chaqueta oscura, jersey, camisa azul y corbata. Las mujeres visten de forma distinta, con la cofia blanca, la capa roja y negra y un traje de enfermera de tono blanco. Y todos, hombres mujeres sin excepción, portamos ceñido a nuestra cintura, el cinturón de la cruz maltesa plateado.

Las fechas elegidas para la peregrinación a Lourdes este año, eran del viernes 3 al lunes 6 de Mayo. El viaje comienza la mañana del viernes muy temprano, un autobús nos espera a todos para llevarnos desde nuestro punto de partida en Madrid hasta al Santuario de Nuestra Señora de Lourdes en el país galo. Ojos somnolientos, un poco cansados, pero emocionados por lo que estamos a punto de vivir. Para algunos es la  primera vez, otros ya saben lo que es y en sus ojos, además de emoción, se percibe un chispa de dicha por la experiencia que van a tener la oportunidad de revivir muy pronto. Sea lo que sea, todos sabemos que este no es un viaje cualquiera, sino uno que necesariamente crea un antes y un después en nuestras vidas.

Nos ponemos en marcha y, la primera parada, es para recoger a los verdaderos protagonistas de este viaje: los “enfermos”.  Nos detenemos ante la Fundación Götze, organización que trabaja con personas con discapacidad intelectual para ayudarlas a integrarse en la sociedad y lograr, por sus propias capacidades, un puesto en la misma. Al autobús suben personas de muy variada condición, algunos suman a su discapacidad intelectual, problemas de movilidad o del habla. Pero, contrariamente a lo esperado, la sensación al verlos no es de pena sino de admiración, ante la valentía de estas personas. Algunos de ellos no pueden ni hablar ni gesticular, pero su expresión facial muestra una fortaleza poco común. Ellos son los auténticos héroes que llegan a este viaje llenos de ilusión y esperanza.

Tras el largo viaje en carretera, por fin llegamos, ya bien entrada la tarde, al Accueil Marie Saint-Frai; el hospital donde, nuestros señores los enfermos, se alojan durante su estancia en Lourdes. Una vez allí, nos juntamos diferentes nacionalidades bajo una misma bandera; la de la Hospitalaria Orden de Malta; y se nos distribuye en las diversas tareas a desempeñar, todas ellas importantes y necesarias para el correcto funcionamiento de tan encomiable misión. Así, muchos desarrollan su labor en el comedor, ayudando a los enfermos a comer y limpiarse. Otros ayudan en las salas, en los dormitorios o en los baños, cuidando de su descanso y ayudándoles a asearse. Algunos desarrollan su voluntariado en el botiquín médico o colaboran en la parte logística, transportando a los enfermos a los diferentes lugares del Santuario. Incluso se establecen guardias para asegurar el correcto descanso de los enfermos y garantizar así su seguridad.

Par mí, la labor encomendada era la de Brancardier. La hoja de servicio para nosotros, consiste en transportar a los enfermos en carros, desde el Hospital al Santuario. Es el Santuario el corazón espiritual de Lourdes, allí se realizan diversas actividades litúrgicas relacionadas con la peregrinación; como son la procesión de las antorchas; la oración y bendición de enfermos en la capilla; o el baño en las piscinas con el agua milagrosa que brota de Lourdes para curar a los enfermos de sus dolencias. Es el agua el símbolo del don gratuito que Dios nos ofrece: don de perdón, de reconciliación, de purificación en vistas de una Vida nueva.  Uno de los momentos más conmovedores; es cuando acompañamos a los enfermos a la gruta con la imagen venerada de la Inmaculada Concepción. La misma que se la apareció a Saint Bernadette, la entonces adolescente francesa de origen humilde que contempló su rostro varias veces en 1858. Asistir a una misa en la gruta, es de las experiencias más emocionantes. A mi alrededor, personas que aman el servicio a los demás; voluntarios felices y sonrientes, exultantes de cariño; enfermos esperanzados, ajenos a su sufrimiento, viviendo un aparte de sus cotidianas vidas, donde nadie les señala ni compadece.

Siguiendo con mi experiencia, de entre los enfermos, los verdaderos “maestros de vida” y los grandes protagonistas de este viaje, me asignaron a Pedro, un chico excepcional de mediana edad que adoraba los muñecos de peluche, era cordial y le encantaba reírse.

Con él acudí a la tradicional fiesta de los globos, donde cada enfermo coloca un mensaje dentro de un globo, con los deseos que les gustaría ver cumplidos, y así lo lanzan, para que llegue al Reino de los Cielos.

Mi amigo Pedro, lo dejó bien claro: “Quiero una tienda llena de peluches”.

Una anécdota increíble fue lo que sucedió cuando Pedro se puso a buscar pilas para su peluche, pues de tanto darle al botón de encendido y apagado, el juguete ya no daba señal de movimiento. No conseguimos encontrarlas y un poco cabizbajos nos llevamos con nosotros el inerte peluche a las piscinas. Cuál fue mi sorpresa que, al bañarle y secarle con la toalla, el muñeco, un precioso gato llamado `Miau´, empezó a mover los ojos, las piernas, y a maullar. Me quedé sin palabras, pues no había manera de justificar lo que delante de mí había sucedido.

Quiero con este texto, agradecer primero a los enfermos, que con su afán de superación de las dificultades, su valentía ante la vida, su generosidad y gratitud, nos han dado las verdaderas lecciones de vida en cada día de este viaje; a sus familiares, por luchar con ellos; a mis compañeros voluntarios, por crear el mejor ambiente posible; y a los Caballeros, Damas y comité organizativo de la S.O.M., por hacer posible que vivamos esta experiencia de fe que para mí es sin duda una de las experiencias más completas y emocionantes que se puedan vivir. ¡Gracias!

 

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Javier Terán Conde
Javier Terán Conde

Javier Terán Conde, Madrid. 11 Septiembre de 1994. Es Divisero del Solar de Tejada y bisnieto de Juan Barriobero Armas, Barón de Río Tovía. Fascinado por la historia y la nobleza española desde joven. Autor de los blogs Monarquía Española y Reales Sitios de España.

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