Numen visita el frontón Beti Jai: “la capilla sixtina de la pelota vasca”.

Texto: Condesa de Bobadilla. Hemos tenido la oportunidad de ser unos de los pocos afortunados en visitar la “Pompeya de los frontones”, el frontón Beti Jai,un edificio único mezcla de estilo ecléctico y neomudéjar, que por unas horas ha abierto sus puertas para que los madrileños pudieran admirar la belleza de esta joya arquitectónica, oculta durante un siglo, y recuperada en todo su esplendor tras las obras de consolidación que han durado más de cuatro años.

La historia del Beti Jai se remonta a finales del siglo XIX, cuando la Sociedad Arana, Unibaso y Cia encarga al arquitecto Joaquín de Rucoba y Octavio de Toledo, la construcción de un frontón. El juego de pelota ya existía en Madrid, pero el juego vasco de pelota no era muy conocido. Las circunstancias cambian desde que la corte de Alfonso XIII toma por costumbre veranear en San Sebastián, donde asisten a los eventos deportivos de más relumbrón: las carreras de caballos y los partidos de pelota. Viendo la oportunidad de negocio, un grupo de empresarios vascos decide traer el juego vasco a la capital del reino. Consiguen que tanto la realeza y la nobleza, como la incipiente burguesía y el pueblo acuda a los frontones que progresivamente se van a ir construyendo. El Vistalegre, en el barrio de Argüelles, y el Jai-Alai, en Atocha, son los primeros. Dos años después se estrena el Euskal-Jaia, en lo que hoy es la Plaza de las Salesas, donde está el Tribunal Supremo. Es el primero con techo pensando en la lluvia del invierno. Y en 1894, los Arana deciden construir un frontón en el solar de la Avenida de la Virgen de las Azucenas (hoy Marqués del Riscal). El Beti Jai (que significa “siempre fiesta”, en euskera) se inauguró el 29 de abril de 1894 y estuvo en funcionamiento como frontón hasta 1919. 

Imagen de la época en la que se muestra el interior del Beti Jai recién inaugurado.
Imagen de la época en la que se muestra el interior del Beti Jai recién inaugurado.

“El Beti-Jai se construye como la culminación de todo este proceso de frontones y juegos vascos de pelota en Madrid, no es el mejor campo de juego pero sus proporciones son perfectas. Y es ideal para el espectáculo, es de súper lujo, fastuoso, con las últimas novedades técnicas. Allí se coloca el primer marcador eléctrico, que causa sensación en una época en que todavía muchas casas no tenían luz eléctrica”, comenta Fernando Larumbe, miembro de la Plataforma Salvemos el frontón Beti-Jai. 

La revista El Pelotari describía con todo detalle el magnífico edificio creado por Rucoba:

“Fachadas de estilo mudéjar en un edificio airoso, artístico y elegante y una cancha mayor que en otros frontones, lo cual garantiza la seguridad del espectador”.

En Madrid llegó a haber hasta 20 frontones. Sin embargo la imparable irrupción del fútbol y la excesiva competencia entre tantas canchas de pelota vasca abocó al declive de este deporte.

Uno de los últimos partidos de pelota en el Beti Jai en 1918.
Uno de los últimos partidos de pelota en el Beti Jai en 1918.

Y el frontón cae en el olvido…

Año 1901. Sobre la cancha ya no se oyen los rápidos pasos y zancadas de los pelotaris, ahora son los cascos de los caballos los que trotan y saltan para lo más selecto de la sociedad madrileña. Tres años después, el inventor Leonardo Torres Quevedo utiliza la pista para probar el Telekino, primer vehículo (triciclo) teledirigido por ondas hertzianas. Ya en plena primera guerra mundial, aquel terreno se convierte en campo de ejercicio para reclutas y mercenarios. Los años 20 transforman el edificio en una ensambladora de la marca de coches de lujo Studebaker y luego en un garaje. Durante la Guerra Civil fue comisaría política. Y en la posguerra, fábrica de escayolas, plató cinematográfico, corrala de vecinos, taller de vehículos…

Después fue abandonado y el paso del tiempo lo fue degradando entre críticas de vecinos y defensores del patrimonio. Okupas, sin techo, fueron sus últimos moradores. 

Su deterioro progresivo fue proporcional a los intentos de especular con un terreno de casi 4.000 metros cuadrados situado en el corazón del  barrio de Chamberí, apenas a una manzana de distancia del Paseo de la Castellana.

Recuperación de su antiguo esplendor…

Décadas de desamparo y dejadez que llegaron a su fin cuando el Beti Jai fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC). El Ayuntamiento decidió entonces actuar y expropió el edificio, propiedad de la empresa Tercosul Gestión, por 31 millones de euros.

Volviendo al símil con Pompeya; si la ciudad de la Antigua Roma fue sepultada bajo montañas de ceniza en el 79 d.C. y recuperada intacta casi 1.700 años después, “el Beti-Jai fue mil cosas durante décadas y se salvó milagrosamente. Nunca tocaron la estructura, eran espacios tan grandes que sin tocarlos podían poner lo que quisieran dentro. El Beti-Jai es como Pompeya, se construye dentro, durante años la edificación sirve para otras cosas y la gente se olvida, olvida su existencia. Como era un edificio privado, nadie entraba. Cuando lo vimos fue impresionante, se conservaba todo, hasta los urinarios de finales del XIX”, explica  Alberto Tellería, vocal de Madrid Ciudad y Patrimonio, la asociación que pelea cada día por salvaguardar la herencia arquitectónica, cultural, artística y social de la Comunidad de Madrid.

En el 2015, la empresa Ferrovial comenzó su restauración. Y hoy, por fin, las obras de consolidación y recuperación acaban de terminarse. Casi 5 millones de euros han sido necesarios para devolver a Beti Jai el esplendor perdido. 

Fachada del edificio que alberga el frontón Beti Jai en la calle Marqués de Riscal
Fachada del edificio que alberga el frontón Beti Jai en la calle Marqués de Riscal

“Lo hemos ido haciendo poco a poco, ha habido mucha presión mediática pero lo han sabido controlar y nos han dado el tiempo necesario para realizar las obras”, explica  Mari Luz Sánchez, arquitecta del Ayuntamiento de Madrid que confiesa que cuando recibió el encargo no sabía de la existencia del Beti Jai. La primera vez que se acercó a verlo se encontró con una especia selva amazónica. “No sabía si me había tocado el gordo de la lotería o aquello era un castigo”.

El frontón Beti Jai justo antes de iniciar las obras de rehabilitación.
El frontón Beti Jai justo antes de iniciar las obras de rehabilitación.

Sin embargo, hoy tiene claro que fue una lotería.  “Ha sido lo más parecido a una investigación detectivesca. Recopilamos todo el material de la época que pudimos, un trabajo de documentación en el que Laura Soler, jefa de obra, y todos los compañeros han hecho un esfuerzo tremendo”.

Analizamos la información que nos pasó la Plataforma Salvemos el Frontón Beti Jai, buscamos documentación fotográfica en la Biblioteca Nacional, en hemerotecas, en los archivos de la Villa, en el Conde Duque, en el Colegio de Arquitectos, incluso en el archivo del Palacio Real, porque una de las influencias de traer la pelota vasca a Madrid era la familia real que, por entonces, veraneaba en San Sebastián”, explica la arquitecta.

Resultado de la rehabilitación de la pared del frontón Beti Jai
Resultado de la rehabilitación de la pared del frontón Beti Jai

¿Y ahora qué?

Las obras acabaron el pasado mes de abril. “Se ha hecho primero la consolidación de las estructuras y luego se han recuperado las escaleras, las gradas… La restauración ha quedado muy elegante y fiel”, explica Carmen Rojas, coordinadora general del Área de Cultura y Deportes, departamento que gestionará el espacio. La responsable municipal admite que la presión de asociaciones como Madrid, Ciudadanía y Patrimonio y la plataforma Salvemos el Beti Jai ha influido para que la Administración no se olvide de este frontón único.

“No hay un edificio igual. Es único. Se construyó cuando el regionalismo arquitectónico estaba de moda y tiene una sutil crujía construida en forma de pala, como esa cesta del juego de pelota, que genera un vacío muy original con el frente de la calle Marqués de Riscal (cerca de la zona de Rubén Darío)”, señala Rojas, que destaca que los materiales son exquisitos: barandillas de forja, columnas de fundición, vigas curvadas en el graderío, crestería, ladrillos… “Nos hablan de una época que ya no existe”, añade. 

Frontón Beti Jai: detalle de la ornamentación original
Frontón Beti Jai: detalle de la ornamentación original

El inmueble es bien de interés cultural, la máxima protección regional desde 2011.

A partir de ahora, será tarea del gobierno municipal el desarrollar un proyecto para aprovechar las instalaciones, a las que se ha asignado un uso deportivo y cultural, al que se le podría añadir una concesión privada para un restaurante o cafetería. “Novios” no le van a faltar aunque antes será necesario adaptar el edificio para que tenga servicios y una accesibilidad universal, como exige la normativa. “Se podría hacer por ejemplo una escuela de pelota para jóvenes y combinarlo con conciertos y eventos”, propone Rojas.

El Beti Jai es la historia de un edificio singular con final feliz, por el camino han quedado muchos ejemplos de arquitectura singular de Madrid que no tuvieron esa suerte.

La especulación, la ineptitud de algunos políticos, el olvido irresponsable de la Administración y la falta de comprensión del valor que para la cultura posee la arquitectura contemporánea han causado una imperdonable pérdida para el patrimonio cultura y la historia de nuestro país.

Resultado de las obras de consolidación del frontón Beti Jai
Resultado de las obras de consolidación del frontón Beti Jai

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Condesa de Bobadilla
Condesa de Bobadilla

Celia Fernández de Landa Lastra, Condesa de Bobadilla, es licenciada en Farmacia, graduada en Nutrición y Dietética y diplomada en Óptica y Optometría. Por su formación académica y profesión es una experta en salud, belleza y gastronomía. Amante del arte y el cine, considera la moda como otra forma de expresión artística. Dirige la sección de Modus Viviendi y colabora con artículos en las de Arte y Cultura y Agenda Cultural.

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