Sobre el cambio de denominación de la Diputación de la Grandeza, y aporte de una nueva idea.

Texto: el Conde de Bobadilla. Como ya hemos informado debidamente en Numen, la Diputación de la Grandeza ha aprobado en su última asamblea una serie de medidas, sin duda muy oportunas. No obstante, en este editorial nos centramos únicamente en una de ellas: el aumento de su denominación. También aportaremos una nueva idea, a modo de grano de arena, con la que esperamos contribuir a este nuevo impulso que está adquiriendo por parte de su Decano, el Duque de Fernández-Miranda.

Como ya hemos informado en este medio, la “Diputación de la Grandeza de España y Títulos del Reino”, antes “Diputación Permanente y Consejo de la Grandeza de España” ha variado su denominación, añadiéndole a un mismo tiempo “Y Títulos del Reino”. Y en el logotipo, aparecerá DGET bajo una corona ducal.

Antiguo logotipo de la Diputación de la Grandeza.

 

Con respecto al aumento, aplaudo entusiásticamente la medida. Creo que es verdaderamente necesaria y justa. De hecho, ya en fecha 14-III-2005 -es decir, hace más de 14 años-, realicé propuesta por escrito a la Diputación de la Grandeza, solicitando el que se incluyera a los Títulos del Reino sin Grandeza en su denominación, toda vez que, tras la Asamblea extraordinaria de 31-III-2000, se aprobó el darles cabida para entrar a formar parte de la misma.

Y ello lo argumentaba, en su momento, afirmando que “a mi entender, la denominación de la Diputación Permanente y Consejo de la Grandeza de España no refleja actualmente a todo el colectivo al que representa, incurriendo en una gran paradoja si consideramos que hay adheridos más Títulos sin Grandeza que con ella. En conclusión, que su denominación se ha visto desbordada por la realidad actual, no siendo descriptiva de ese nuevo segmento mayoritario al que representa. No recoger a la Nobleza Titulada en la denominación, me parece un contrasentido analizando el nuevo giro tomado por la Diputación de la Grandeza gracias al empeño de S.M. el Rey y a todos vosotros de darnos cabida en ella”.

Propuse diversas posibilidades, en las que siempre se añadía “y Títulos del Reino”. “O cualesquiera otras en las que entendáis que la Nobleza Titulada sin Grandeza pueda sentirse representada, conjuntamente con la Grandeza titulada o sin titular, con este ajuste de la denominación”.

A dicha solicitud por case sumaron un par de conversaciones que mantuve con la directiva, sin que la propuesta fuese acogida. Celebro el que ahora lo sea, aunque me da pena el tiempo perdido, entiendo ahora que innecesariamente; toda vez que se ve que sí fue buena idea al hacerse ahora en idéntico sentido.

Por otra parte, aprovechando el nuevo impulso de medidas desde el inicio del decanato del Duque de Fernández-Miranda, rescato otra propuesta que realicé hará varios años. Exponía entonces que, en las ceremonias de las diversas Órdenes y Corporaciones nobiliarias, se identifica la pertenencia de los Caballeros y Damas asistentes a las mismas según las condecoraciones que lleven. Desde las miniaturas en el chaqué y las cruces bordadas en el mismo, a las veneras, cruces, placas, y bandas en el caso del frac o del uniforme, de tratarse de caballeros; o los lazos en el caso de las Damas. Sin embargo, si bien el miembro de cualquier Orden o de cualquier otra Corporación tiene la posibilidad de usar las que le corresponda, en el caso de la Diputación de la Grandeza esa posibilidad no existe, quedando, a mi entender, como una extraña excepción, máxime habida cuenta a la categoría de la Diputación de la Grandeza, cúspide corporativa de la nobleza titulada. No me refería a hacer un uniforme de Corte que llevar con espadín, pero sí, al menos, a una insignia que poder llevar en el traje, una miniatura en el chaqué, una venera o una placa en el frac, etc.

En aquel entonces se me respondió que, como se iba a hacer un pin conmemorativo del II centenario de la Diputación de la Grandeza, esto podía servir. Aplaudí esta iniciativa, y la insignia fue maravillosa. Y ahora, pasados los años, y dado que se observa un nuevo impulso en la Diputación, quiero aprovechar éste para rescatar esta vieja propuesta, toda vez que es distinto “que una cosa pueda servir, aprovechando que” a “que una cosa sea lo que es”, tratándose, además, de sumar a la insignia, ya no sólo conmemorativa, las condecoraciones corporativas. De esta forma, los adheridos a la “Diputación de la Grandeza de España y Títulos del Reino” tendrían sus propias condecoraciones corporativas, y las podrían usar en las mismas ocasiones que todos los demás miembros de las Órdenes y demás Corporaciones nobiliarias.

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El Conde de Bobadilla
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